El partido entre Cúcuta Deportivo y Atlético Nacional, que tuvo como atractivo la presencia de James Rodríguez, no solo convocó a miles de aficionados al estadio General Santander. También dinamizó las ventas de bares, restaurantes, transporte y comercio informal.
La secretaria de Desarrollo Económico de la Alcaldía, Lorena Gegen, afirmó que las proyecciones realizadas por su equipo de trabajo apuntan a que el consumo pudo superar los $1.000 millones.
“Con 30.000 espectadores –en el estadio- y $35.000 de consumo promedio, el partido de James habría generado $1.050 millones en consumo directo. Si sumamos taquilla promedio de $60.000, el impacto directo habría sido $2.850 millones”, detalló la secretaria.
Gegen precisó que, con el efecto hotelero, al considerar 750 habitaciones ocupadas por hinchas foráneos y logística de Nacional, transporte y restaurantes, el impacto económico total para Cúcuta rondaría los $3.652 millones en 24 horas.
El comercio se mueve cuando el Cúcuta Deportivo tiene partidos con más convocatoria. / Foto: Leonardo Favio Oliveros-La Opinión
El presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes (Asobares) en Norte de Santander, Eduardo Quintero, destacó que, pese a ser un día entre semana, como ayer, estos encuentros del club rojinegro hacen que las ventas crezcan 20% en los establecimientos que están lejos del General Santander, pero en los que se ubican alrededor el incremento es de hasta 40%.
“Entre semana, no es que nuestro sector se mueva mucho. Sin embargo, cuando juega el Cúcuta, la situación cambia. El Cúcuta Deportivo es el aliado estratégico de la economía local”, recalcó Quintero.
Desde hace más dos de décadas, en cada juego del club motilón, Alexander Chacón instala un puesto de venta de franelas, banderas y bufandas alusivas al equipo, no solo por su amor al club rojinegro, también porque es la manera de ganarse el sustento de su hogar; y, en días como el ayer, sus ingresos por unidades vendidas crecen hasta 300%.
“Estos partidos son de beneficio para el comercio, para el rebusque de nosotros y de los que comercializan agua, pasteles, boletas. Hace muchísimo tiempo, en partidos así, las ventas se comenzaban a mover dos días antes; ahora es diferente, porque me vine el lunes (10:00 a.m.) y piqué (vendió) solo hasta las 5:00 de la tarde”, expresó Chacón.
Diego Pérez, otro comerciante informal de prendas, explicó que, en los juegos contra clubes de menos renombre, logra vender unas cinco camisetas. En cambio, cuando juega contra equipos de mayor convocatoria, como Atlético Nacional, logra vender entre 15 y 20 camisetas, es decir, entre tres y cuatro veces la cantidad habitual.
“Vine al partido que jugó con Boyacá Chicó y no piqué. Fueron sábado y domingo y no bajé bandera, porque mientras la gente no venga al estadio no se vende. En partidos como este (contra Nacional), la economía se mueve”, apuntó.
Además, cuando estos partidos atraen a más aficionados, el precio de las camisetas del Cúcuta puede pasar de $45.000 a $60.000. Igualmente, los comerciantes informales de comidas, cerveza y quienes cuidan carros, cascos de moto y correas tienen más ingresos.