El ambiente es tenso en una fábrica de clavos de la zona rural de Missouri, cuyos empleados temen perder el trabajo debido a los aranceles al acero impuestos por el presidente Donald Trump.
Mientras enormes carretes de acero alimentan el proceso de fabricación, los hombres y mujeres que manejan chirriantes máquinas en la planta de Mid-Continent Nail Corporation se preguntan si el propio Trump irá en su rescate.
La empresa ha sido muy próspera y le da trabajo a unas 500 personas de la comunidad rural de Poplar Bluff.
“Nosotros pensamos: es el mayor fabricante de clavos de Estados Unidos, nuestros trabajos deberían ser seguros, Obviamente, no lo son”, dice el supervisor Sean Hughey.
Repetidamente, esa fábrica advirtió que las tarifas al acero importado le resultarían fatales. La compañía subió precios para pagar el acero más caro y no puede competir contra clavos importados más baratos.
“Es una política equivocada”, dijo Chris Pratt, jefe financiero y de operaciones de Mid Continent. “Es una política que no ha sido debidamente pensada. Y debemos arreglarla”, añadió.
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Efecto inmediato
Muchos de los trabajadores de la planta votaron por Trump. Y en la región de Poplar Bluff, el magnate derrotó a su rival demócrata Hillary Clinton por un margen de 60%.
Les gustaba su promesa de hacer resurgir a las fábricas de Estados Unidos.
“Yo solo quiero que Estados Unidos juegue en un campo parejo, sabes. Y parecía que (Trump) estaba interesado en hacer eso”, dijo Hughey.
El apoyo a Trump no decayó pero le piden que otorgue exenciones arancelarias para que la empresa puede importar el acero barato de Deceacero, la compañía mexicana que posee Mid Continent.
Pero el pedido de Mid Continente es apenas uno de los 20.000 que ya ha recibido la administración y los ejecutivos dicen que no pueden esperar.
Los pedidos de compra cayeron 70% y la empresa ya clausuró tres de sus plantas del complejo fabril de Poplar Bluff. Ya 60 trabajadores fueron despedidos y cientos más podrían correr la misma suerte y, de no haber cambio, la propia empresa podría cerrar. “Necesitamos ayuda inmediata”, dijo George Skarich, vicepresidente de ventas de Mid Continent.
