El presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma), Jens Mesa Dishington, habló del futuro de la agroindustria de la palma.
“Colombia es un país con petróleo, pero no es petrolero, por eso yo diría que el país está necesitando nuevas fuentes de energía y esta es una de ellas, además, tiene un enorme aporte social y ambiental”, dijo. De hecho, el dirigente gremial aseguró que existe la posibilidad de doblar la producción total de aceite sin sembrar un árbol más.
Por un lado, el sector está a la espera de que el Gobierno decrete el incremento de 20% de biocombustibles en la mezcla de diésel, una política que se anunció hace 10 años y para la cual el sector se preparó incrementando el número de áreas sembradas. Además, también se tiene la capacidad instalada en las plantas para el procesamiento del fruto.
“Hay que volver a encontrar el rumbo. Hemos venido insistiendo en que existen razones de mucho peso para apostar al desarrollo de energías renovables, no solo en lo social (incrementa las inversiones rurales y la generación de empleo), sino también en lo ambiental. El país ha podido corroborar que gracias a los biocombustibles tenemos un producto de mejor calidad, aire más limpio y menos gases de efecto invernadero”.
Por otra parte, cuentas preliminares indican que el sector podría llegar a generar más de 340 megavatios de energía, cifra muy cercana a lo que aporta una hidroeléctrica. Para aprovechar ese “potencial dormido” se ha incentivado a las industrias más grandes para que entren al negocio y que las pequeñas se asocien para lograr lo mismo. “Actualmente, hay ya dos o tres plantas generando energía a partir de biomasa y otro número interesante revisando el proyecto” dijo explicó.
*Bogotá | Colprensa
