Los arriendos y la electricidad volvieron a presionar el costo de vida en Cúcuta. En septiembre, la inflación mensual de la ciudad fue de 0,50%, por encima del promedio nacional de 0,37%.
Lo datos suministrados por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) al diario La Opinión evidenciaron que por tercer mes consecutivo los arriendos (efectivo e imputado) estuvieron entre los principales aportantes al Índice de Precios al Consumidor (IPC), con 0,10 puntos porcentuales (p.p.), la misma contribución de la electricidad; en tercer lugar estuvo el tomate (0,07 p.p.).
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En contraste, los productos que restaron al IPC mensual fueron la cebolla (-0,01 p.p.), el vehículo particular nuevo o usado (-0,01 p.p.) y el azúcar y los endulzantes (-0,01 p.p.).
La capital de Norte de Santander se ubicó en el sexto lugar de la tabla de 23 ciudades principales. El promedio nacional fue de 0,37 p.p. En el podio estuvieron Villavicencio (1,14%), Ibagué (0,68%) y Neiva (0,57%).
Entre tanto, según el DANE, la variación anual de la inflación en Cúcuta continuó su tendencia al alza y se ubicó 6,36%, lo que significó 1,18 puntos más que hace un año (5,18%). Así, la ciudad ocupó el octavo lugar de la tabla.
Medellín (7,04%), Armenia (7,00%) y Bucaramanga (6,98%) se posicionaron como las tres urbes con más incremento de los precios en el último año, mientras que la variación a nivel del país alcanzó el 6,29%.
¿Qué sucede con los arriendos?
El presidente de la Junta Directiva de la Federación Colombiana de Lonjas de Propiedad Raíz (Fedelonjas), Julián Colmenares Rey, explicó que, por ley, el canon de arrendamiento de vivienda urbana, al renovarse el contrato después de los primeros 12 meses, se ajusta de acuerdo con el IPC anual del año anterior, que en 2025 fue de 5,10%.

Sin embargo, Colmenares consideró que la presión alcista que ha mostrado el mercado de los alquileres de inmuebles se debe al crecimiento de los costos de la administración de propiedad horizontal.
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“Los arriendos no pueden subir más al porcentaje establecido por ley; ese valor de incremento es inferior al índice de inflación que se está viendo este año. Así que el jalonamiento estaría en otros sectores relacionados”, apuntó el también presidente de la Junta Directiva de la Lonja de Propiedad Raíz de Norte Santander y Arauca.
El líder gremial hizo referencia al informe de Fedelonjas sobre los datos entregados por el DANE, en el que se precisó que, en Colombia, el arriendo efectivo (el que pagan los hogares que alquilan una vivienda.) registró una variación anual de 5,12%, mientras que el imputado (valor estimado del servicio de vivienda que reciben los propietarios que habitan su propio inmueble), 5,03%.
Según Fedelonjas, el primer indicador supera ligeramente el 5,10% establecido como límite de reajuste para los contratos de vivienda urbana. No obstante, aclaró que esa medición estadística no representa necesariamente los incrementos aplicados a cada contrato y no modifica el límite legal vigente.
“La mayor preocupación continúa concentrándose en la propiedad horizontal. Los servicios relacionados con la copropiedad registraron un incremento anual de 17,14%, casi tres veces la inflación general. Esta diferencia evidencia una presión significativa sobre los presupuestos de las copropiedades y hogares, y refuerza la necesidad de revisar los costos operativos, particularmente los asociados con servicios intensivos en mano de obra, sin comprometer la sostenibilidad de la administración”, destacó Fedelonjas.
El economista e investigador Alexander Botello resaltó que el arriendo viene pesando en el bolsillo del ciudadano, porque es un gasto fijo y difícil de recortar. Además, los contratos se reajustan durante todo el año, por eso su efecto sobre la inflación se mantiene varios meses.
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“Ahora, cuando se suma a energía y alimentos, el hogar pierde margen para otros gastos. Mientras que, en los alimentos, los precios pueden cambiar rápido por cosechas, clima, transporte o disponibilidad; por eso unos productos suben y otros bajan de un mes a otro. Por otra parte, en los servicios, la corrección suele ser más lenta porque hay contratos, salarios y reajustes que mantienen los precios altos por más tiempo”, añadió.
Se mantendrá la tendencia
Alexander Botello aseguró que, para el último trimestre, no esperaría una reducción significativa de la inflación. Dijo que esa lectura coincide con las proyecciones nacionales, por ejemplo, BBVA Research acaba de estimar que el indicador podría cerrar 2026 alrededor del 7%, mientras las expectativas de los analistas consultados por el Banco de la República están cerca del 6,8%.
El economista sostuvo que la reciente decisión del Banrep de subir la tasa de intervención monetaria a 12,25% también muestra que todavía hay preocupación por el comportamiento de los precios.
Para el experto, esa medida puede ayudar a contener la inflación, pero sus efectos toman tiempo. Por eso, para estos últimos tres meses ve más probable que continúen las presiones sobre el costo de vida que una reducción marcada del IPC.
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