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Editorial
En tiempos de un fuerte Niño
Al terminar este mes en el que se cumplió la semana del agua sirvió para recordar que el progreso sin el recurso hídrico no es posible.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 31 de Agosto de 2026

Ahora que estamos experimentando altas temperaturas en desarrollo de un fenómeno de El Niño que será el peor en años, el agua aparece como solución o problema, dependiendo del uso que se le dé, el estado de las cuencas y la protección de los páramos.

Al terminar este mes en el que se cumplió la semana del agua sirvió para recordar que el progreso sin el recurso hídrico no es posible.

El hecho de que 3.400 millones de personas en el mundo carezcan de saneamiento seguro, vuelve a recordarnos en Cúcuta, por ejemplo, lo urgente que son las plantas de tratamiento de aguas residuales para proteger los ríos Pamplonita y Zulia.

Mientras esperamos que este proyecto se materialice para no seguir contaminando los ríos con aguas residuales, los datos y proyecciones ratifican que esa clase de inversiones sí las necesita la región.

Resulta que para 2030 la demanda mundial de agua superará la oferta en el 40%, según la encuesta que hiciera el Panel Internacional de Recursos (IRP).

Luego tener unas fuentes hídricas técnicamente protegidas contra la contaminación ayudará a que mantengan la capacidad de sus caudales.

Y en estos tiempos en que las grandes fábricas naturales de agua, como el páramo de Santurbán se encuentran en riesgo por el extractivismo, aparece la cifra de siete billones de dólares calculada por el Banco Mundial para financiar la infraestructura hídrica global en 2030.

En estos instantes de fuerte temporada seca lo que estamos notando en la región es una disminución sensible de nuestros ríos, asunto que al menos nos debe mover a hacer un uso racional del líquido. Mucho más, al comenzarse a escuchar voces de que esta fuerte temporada generada por el cambio climático pudiera conducir a problemas de abastecimiento de agua y energía.

El Ideam ratificó la recomendación de fortalecer las medidas de ahorro y uso eficiente del agua y actualizar los planes de contingencia relacionados con el recurso para que los niveles de los embalses y ríos se mantengan en niveles manejables para atender las necesidades de los usuarios en el país.

Además, hay que ponerle atención a la advertencia de la Organización Meteorológica Mundial, sobre que  los eventos asociados a El Niño pueden poner en riesgo medios de vida, producción de alimentos y estabilidad de las comunidades más vulnerables.

Ahí encajan, para el caso colombiano, las 11.000 hectáreas atrasadas por los incendios  forestales en el Tolima, como consecuencia de esa fuerte temporada seca que también ha afectado a Norte de Santander.

La velocidad con la que se está configurando El Niño-Oscilación del Sur, como se conoce al proceso natural que altera la temperatura del Pacífico Tropical, ha sorprendido a los expertos, pues está rompiendo los márgenes habituales de predicción climática.

Según Paola Andrea Arias Gómez, investigadora y docente de la Escuela Ambiental de la Facultad de Ingeniería de la UdeA, “ha sido un evento que se ha desarrollado más rápido de lo que típicamente estos fenómenos evolucionan. Este año, el Pacífico se calentó de forma más acelerada que en otras ocasiones”.

Por lo tanto,  la respuesta de adaptación tiene que ser vigorosa para proteger la salud, el planeta, la vida, la economía, conservar el agua y entender que es necesario armonizar las actividades humanas con la biodiversidad y las riquezas naturales renovables y no renovables.


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