El abogado Abelardo de la Espriella, a quien ninguna encuesta había puesto de primero, fue el candidato más votado en la primera vuelta presidencial de este domingo y dejó al senador Iván Cepeda, el favorito del oficialismo, en el segundo lugar.
Como ninguno de los dos alcanzó la mitad más uno de los votos, los colombianos volverán a las urnas el 21 de junio para elegir al sucesor de Gustavo Petro. En juego está si el país le da continuidad al primer gobierno de izquierda de su historia o gira hacia la derecha.
Con más del 99% de las mesas contadas, el escrutinio le daba a De la Espriella el 43,73% de los votos, más de 10,3 millones, mientras que Cepeda iba segundo con casi el 41,91%. La diferencia entre los dos rondaba los 665.000 sufragios y el conteo seguía consolidándose. Los dos, además, superaron la votación con la que Petro ganó la primera vuelta de 2022.
El dato sacude el tablero porque Cepeda llegó como favorito. La encuesta de Invamer, por ejemplo, lo ponía arriba con 44,6 % frente a un 31,6 % de De la Espriella. El abogado no solo recortó esa distancia: la dio vuelta.
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Un país partido en dos
El boletín de resultados por territorios de la Registraduría dibuja un país dividido casi por la mitad. Cepeda se impuso en 18 territorios y De la Espriella en 16. Pero esa cuenta engaña, porque ganar más territorios no significó ganar más votos.
Cepeda barrió en la periferia. Arrasó en el Pacífico y el sur —Chocó con 75 %, Putumayo con 71 %, Nariño y Cauca por encima del 68 %— y se quedó con toda la costa Caribe: Atlántico, Bolívar, Magdalena, Córdoba, Sucre, Cesar y La Guajira. También ganó en Bogotá y en el Valle, sus dos bolsas de votos más grandes.
De la Espriella, en cambio, se quedó con el corazón andino del país y con los llanos. Ganó en Antioquia —donde sumó su botín más grande, más de 1,7 millones de votos—, en el Eje Cafetero, en Cundinamarca, Boyacá, los dos Santanderes, Tolima y Huila, además de Meta, Casanare, Arauca y Caquetá. Su votación más alta la sacó en Norte de Santander, en la frontera con Venezuela, donde superó el 70 %.
Ahí está la explicación de la paradoja. Cepeda ganó en más territorios, pero muchos son departamentos pequeños y poco poblados del sur y la Amazonía. De la Espriella ganó en menos, pero se llevó el centro densamente poblado, y eso le alcanzó para quedar de primero.
El mapa deja además dos señales para lo que viene. En Bogotá, una ciudad que suele inclinarse a la izquierda, Cepeda ganó pero apenas con el 41 %, lo que muestra que el voto se le fragmentó en la capital. Y entre los colombianos en el exterior, que votan en los consulados, ganó De la Espriella con casi el 54 %.
Detrás de cada candidato hay una fórmula que dice mucho de su apuesta. Cepeda va con Aida Marina Quilcué, una reconocida lideresa indígena, una señal hacia las comunidades étnicas que son parte de su base electoral. De la Espriella escogió a José Manuel Restrepo, exministro de Hacienda y de Comercio del gobierno de Iván Duque, un técnico que le aporta credibilidad económica a un candidato leído como outsider.
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La segunda vuelta arranca con De la Espriella adelante, pero la pelea real es por los votos que quedaron sueltos. La uribista Paloma Valencia, del Centro Democrático, quedó tercera con cerca del 6,5 %, y el centrista Sergio Fajardo sacó alrededor del 3,9 %, cifras muy por debajo del respaldo que las encuestas le daban a Valencia. Esos votos, sumados, pueden definir quién llega a la Casa de Nariño.
Por ahora, la balanza del antipetrismo se mueve hacia el abogado. El partido Cambio Radical ya anunció su respaldo a De la Espriella, y buena parte del voto de Valencia y de Fajardo es, en principio, más cercano a la derecha que al proyecto de Petro. Pero la historia reciente invita a la prudencia.
En 2022 Petro también ganó la primera vuelta y el antipetrismo se unió detrás de Rodolfo Hernández; aun así, Petro se impuso en el balotaje por una diferencia de cerca de 700.000 votos. Cepeda, además, tiene a su favor la maquinaria del gobierno y la del Pacto Histórico. Tres semanas son tiempo de sobra para que el tablero vuelva a moverse.
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