En una ciudad acostumbrada a escuchar noticias sobre fronteras, migración y conflictos, un grupo de niños decidió contar una historia distinta. Una donde las diferencias no dividen, donde los bandos terminan jugando juntos y donde la guerra se libra con tomates.
Ese es el universo de La Guerra de los Tomates, el cortometraje dirigido por Juan Carlos Gutiérrez que tendrá su premier exclusiva mañana en el Teatro Zulima y que ya comenzó a recorrer el mundo con importantes reconocimientos internacionales.
La producción reúne a 70 niñas y niños de Cúcuta, Pamplona, Ocaña, Ábrego, Bochalema y Villa del Rosario, quienes se convirtieron en los protagonistas de una historia que refleja la realidad de la frontera desde la mirada de la infancia.
La trama presenta a dos grupos de niños que se disputan el control de una cancha de microfútbol y el derecho de representar a su sector en un torneo municipal. De un lado están los niños nacidos en Cúcuta; del otro, pequeños que llegaron desde Venezuela, el Catatumbo y distintos municipios del departamento tras vivir situaciones de desplazamiento o migración.
Las diferencias, los retos y las travesuras van escalando hasta desembocar en una peculiar guerra que tiene a los tomates como protagonistas.
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Sin embargo, la historia va mucho más allá de una simple rivalidad infantil. Marie, una niña curiosa y carismática que investiga la vida de todos para una tarea escolar, se convierte en el puente que intenta unir a ambos grupos y demostrar que la amistad puede vencer cualquier frontera.
Para el director Juan Carlos Gutiérrez, la experiencia de trabajar con los niños dejó una profunda enseñanza.
“Niños de diferentes estratos, edades, ciudades y costumbres convivieron bajo el sueño de representar a su región y al país. Compartían la misma mesa, el mismo sol y las mismas jornadas. Para ellos las fronteras no existen”, aseguró.
La producción está inspirada en la obra La Guerra de los Botones, del escritor francés Louis Pergaud, aunque adaptada completamente a la realidad de la frontera colombo-venezolana y a las dinámicas sociales que vive Norte de Santander.
Los escenarios elegidos también se convierten en protagonistas. El barrio Alto de Pamplonita, Villa del Rosario, la Casa del General Santander, La Bagatela y el puente internacional sirven como telón de fondo para una historia que busca mostrar las riquezas culturales y humanas de la región.
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El mensaje, según Gutiérrez, apunta a la unión y la solidaridad.
“Colombia y Cúcuta han abierto los brazos a millones de personas que lo han perdido todo. Aquí han encontrado una oportunidad para comenzar de nuevo y construir una vida digna”, afirmó.
La apuesta artística ya comenzó a dar resultados. La Guerra de los Tomates ha sido reconocida en festivales de Grecia e India, donde obtuvo premios como Mejor Cortometraje Internacional, Mejor Nuevo Cortometraje y Mejor Cortometraje Infantil, además de reconocimientos a sus actores infantiles.
Para el director, estos logros representan una oportunidad para mostrar otra cara de Norte de Santander.
“Los niños de la región le cuentan al mundo que los conflictos pueden resolverse y que la amistad puede prevalecer. El talento necesita oportunidades para florecer”, expresó.
Ahora, antes de continuar su recorrido internacional, la película regresa a casa. El Teatro Zulima será el escenario donde el público nortesantandereano podrá conocer una historia que nació en las calles de la frontera y que hoy demuestra que, cuando se mira el mundo con ojos de niño, las fronteras desaparecen.
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