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La música no tiene fronteras: Carlos Vives en Cúcuta
El samario, Nacho y Wisin se presentaron en el estadio General Santander.
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La opinión
La Opinión
Lunes, 24 de Julio de 2017

El estadio de fútbol General Santander abrió sus puertas la noche del sábado y las graderías se fueron llenando de lado a lado. Su gramilla se escondía debajo de un gran tapete negro para preservarla y en la parte de adelante se extendía una alfombra roja exclusiva para el ‘jet set’ criollo.

En esta ocasión no se esperaba ningún encuentro futbolero. Sin embargo, el pitido inicial lo dio el potente sonido que salía de la infraestructura montada, precisamente donde usualmente está la arquería sur. Ningún jugador salió del camerino, pero la gente se paró en un solo grito al ver saltar a la gigante tarima a Nacho, con una camiseta de la Selección Colombia con el número 10 de James Rodríguez, el actual 11 de Bayer Múnich. Y el artista vecino quiso hacerle honor al país al lucir, además de la camiseta amarilla, pantalón azul y botas rojas.

Nacho ‘la criatura’ como lo anunció el presentador se emocionó al ver entre el público ondear banderas de Venezuela, grandes y pequeñas y dijo: “gritemos por la libertad de mi país” al tiempo que entonó ‘Valiente’: “ Ya casi rompo las cadenas, ya casi grito que llegó la libertad...”. Apenas caía la noche y a Miguel Ignacio Mendoza Donatti, le correspondió abrir el Metro Concierto organizado por la Alcaldía de Cúcuta entre su nutrida programación de las Ferias, que cerraron anoche con el mega concierto del despecho donde actuaron Francy, Yeison Jiménez, Jhonny Rivera y Pablo García en la Plaza de Banderas.

Una hora, casi cronometrada, cantó Nacho sus éxitos y ‘materialista’, composición que hizo famosa Silvestre Dangond. Y el público, en vez de corear ola, ola, ola, gritaba otra, otra, otra… Pero no hubo otra sino otro, proveniente de Puerto Rico con su reguetón y pop latino: Juan Luis Morera Luna, más conocido como Wisin. 

El rapero siguió la fiesta a las 11:15 de la noche y pidió una “bulla allá arriba” señalando las graderías oriental y occidental. Y apuntó: “me dijeron que aquí el control lo tienen las mujeres” después de interpretar ‘ Vacaciones’ y pidió alzar las manos a aquellas mayores de 30 para dar paso a su éxito ‘Escápate conmigo’. Las dos pantallas gigantes ubicadas a lado y lado de la tarima lo hacía sentir más cerca del público que nunca apagó el celular para grabar, tomar fotos, hacerse selfies e iluminar el estadio que quedó a ‘oscuras’ apenas inició el metro concierto internacional. Y a las 12 ‘se le acabó el encanto’ a Wisin, como  en los cuentos de hadas. De inmediato empezó el cambios de micrófonos en la tarima, alistando la pista para el tan esperado hijo de Santa Marta e intérprete de personajes de telenovelas como ‘Tuyo es mi corazón’, ‘Gallito Ramírez’, ‘Escalona’ y autor de álbumes como ‘Clásicos de la Provincia’, ‘La tierra del olvido’ y ‘Corazón profundo’, entre otros.

Carlos Vives agarró el micrófono y con su melena alborotada entonó un trozo de la bicicleta y la histeria fue colectiva. Eran las 12:23 y con su encantadora sonrisa cautivó a los presentes que se encontraban, además de las graderías, en los palcos diamante, oro y plata. Vives no había regresado a Cúcuta desde el 16 de marzo de 2008 cuando participó en el concierto Paz sin fronteras, en el puente Simón Bolívar, y dijo que estaba agradecido con Cúcuta por su gesto de hospitalidad con los vecinos de Venezuela y recriminó a aquellos que usan el término despectivo de ‘venecos’. “Soy feliz que los hermnaos de Venezuela vengana Colombia, pero la historia, la política, nos ha apartado”.Recordó cuando llegó a vivir a Puerto Rico y nadie lo identificaba como colombiano por su acento y nunca reclamó, ni se ofendió, porque “estoy enrazado con wayú”. Con la armónica en su boca y el balón de fútbol en sus pies fue interpretando sus conocido éxitos. Pero la gran sorpresa de la noche fue cuando le llegó el turno a ‘Nota de amor’ y como en el video, lo hizo acompañado de Wisin. Nadie quedó sentado.Vives se cambió tres veces la camiseta negra con el símbolo de RU (Rigoberto Urán) para apaciguar el sudor.

Mientras que inivitaba a Egidio Cuadrado, su acordeonero de hace 25 años, a tocar ‘El cañaguate’ y ‘El cantor de Fonseca’. Las casi dos horas de concierto con el artista que ‘volvió a nacer’ sacó la bicicleta y se montó, después de cantar por primera vez en Colombia “El orgullo de mi patria”, dedicado a los escarabajos colombianos y reiteró que “la música no tiene fronteras”.

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