El hecho de que, durante su primer empalme regional de gobierno, el presidente electo, Abelardo de la Espriella, señalara a dos de los principales cabecillas de los grupos armados que libran una cruenta guerra en el Catatumbo no fue una casualidad.
Siga leyendo: ¿En qué va el caso de Cristian Herrera? Tras su homicidio, se habrían mantenido las amenazas contra periodistas en Norte de Santander
Su promesa de campaña de reforzar la seguridad en el país tuvo un primer paso con un ultimátum dirigido a alias Andrey Avendaño, de la disidencia de las Farc, y a alias Alfred, del Eln. "Tienen un mes para entregarse. De lo contrario, vamos a ir por ustedes y les vamos a dejar caer todo el peso de la ley y del Estado de derecho", sentenció de la Espriella.
Al considerar a Norte de Santander como uno de los departamentos más golpeados por la violencia y el abandono estatal, el mandatario electo decidió hacer este anuncio en la región, apuntando a dos de los principales responsables de la ola de violencia que afecta al Catatumbo.
Cada uno representa a los bandos que más sangre han derramado en el territorio. El mensaje fue una advertencia para dos figuras claves del conflicto armado en la región, cuyos recorridos dentro de las organizaciones ilegales han sido muy diferentes.
Alfred, en las sombras
Hablar de alias Alfred es referirse a uno de los principales mandos del Frente de Guerra Nororiental del Eln. Ni siquiera se conoce oficialmente su verdadero nombre y su rostro solo ha sido difundido mediante una fotografía de baja calidad.
En el Catatumbo se convirtió en sinónimo de terror tanto para la comunidad como para la Fuerza Pública. Con más de 25 años de trayectoria delictiva, pasó a ser uno de los hombres más importantes de esa organización guerrillera y uno de los más buscados por las autoridades, que ofrecen una recompensa de hasta 3.000 millones de pesos por información que permita su ubicación y captura.
Durante más de dos décadas habría dirigido acciones criminales, especialmente en los municipios de Tibú, Convención, Ocaña, Sardinata, Hacarí, El Carmen y Ábrego.
Además: Tras la eliminación de Colombia, hombre recibió un disparo en la cara en un estanco de Cúcuta
Recientemente ha sido señalado de liderar las confrontaciones contra el Frente 33 de la disidencia de las Farc, comandando a integrantes del Eln en la disputa que ha intensificado la crisis de seguridad en el Catatumbo.
El 29 de marzo de 2023 habría participado en un ataque con explosivos contra tropas del Ejército en la vereda Villa Nueva, de El Carmen, que dejó 10 militares muertos y otros nueve heridos. Este es uno de los atentados más graves que se le atribuyen.
Un año antes habría participado en otro ataque contra el Cantón Militar El Trapiche, en Ocaña, que dejó dos soldados heridos. En 2021, hombres bajo su mando habrían atacado con un francotirador la base militar La Esmeralda, en Convención, donde fue asesinado un uniformado.
Su primer antecedente conocido se remonta al 1 de abril de 2000, cuando presuntamente participó en la fuga de la cárcel Modelo, facilitando la evasión de 71 reclusos.
Tendría injerencia en los asesinatos de dos sacerdotes, dos civiles, 17 soldados y dos policías, además de dejar 22 personas heridas y estar vinculado con la quema de cinco tractocamiones, entre otros hechos violentos ocurridos en medio del conflicto.
También: Hasta el hospital fueron a capturarlo: un atraco delató a Los del Anillo, señalados de robar motos en Cúcuta
Andrey, negociar sin entregar las armas
Identificado oficialmente como Carlos Eduardo García Téllez, alias Andrey Avendaño, es el jefe político del Frente 33 de la disidencia de las Farc. Está encargado de la conducción ideológica y del relacionamiento con las comunidades.
Según ha contado en diferentes entrevistas, ingresó a la guerrilla cuando tenía 11 años y, con el paso del tiempo, se convirtió en uno de los voceros más visibles de esa organización.
Recientemente volvió a ser noticia al ser vinculado, junto con alias Jhon Mechas, Mocho Olmedo y Richard Suárez, a 37 homicidios ocurridos en el Catatumbo entre enero y abril de 2025.
En ese proceso compareció de manera virtual, ya que la orden de captura en su contra permanece suspendida mientras hace parte de los diálogos de paz con el Gobierno.
En una entrevista concedida el año pasado a La Opinión explicó que su propósito es alcanzar un acuerdo con el Estado.
Lea: Cambió de apariencia, de alias y de compañeros, pero ocho años después volvieron a capturar a Erika en Cúcuta
"Este no es un acuerdo para favorecer a las Farc; es un acuerdo para favorecer a las comunidades del Catatumbo, que son las que más se van a beneficiar, porque aspiramos a que las confrontaciones entre nosotros y el Eln se reduzcan", afirmó.
No obstante, también ha sostenido que "las armas son innegociables, no son nuestras, son del pueblo", asegurando que fue la comunidad la que las puso en manos de la organización y que solo ella podría decidir sobre su entrega.
Aunque ha manifestado que nunca ha contemplado desmovilizarse nuevamente porque, según él, sería "dejar de luchar", en 2016 participó como firmante del Acuerdo de Paz. Estuvo privado de la libertad y recuperó su libertad un año después, pero posteriormente regresó a la disidencia.
Pese a desempeñar un papel eminentemente político dentro de la organización, ha insistido en que siempre se ha considerado un campesino y que no se siente parte de la política. "Eso no es para nosotros", aseguró.
Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion .