Al parecer, el Eln sería el responsable de un atentado cuidadosamente planeado contra la Policía de Norte de Santander (Denor), cuyo principal objetivo habría sido su comandante, el coronel Jorge Andrés Bernal, quien se salvó de morir por cuestión de segundos.
Si la carga explosiva, escondida en una alcantarilla bajo la vía El Zulia-Astilleros, se hubiera activado unos segundos antes, el resultado habría sido una tragedia de mayores proporciones, presuntamente provocada por integrantes de esa guerrilla.
El oficial se movilizaba hacia Sardinata en una caravana integrada por tres camionetas y cuatro motocicletas. Sobre las 9:45 de la mañana de este miércoles 29 de julio, el explosivo fue detonado justo cuando la última motocicleta acababa de pasar por el lugar.
La onda explosiva lanzó al suelo la motocicleta y dejó heridos a sus ocupantes: el subintendente Edinson Domingo Duque Pava y el patrullero Freiman Ureña Pérez, quienes sufrieron lesiones por las esquirlas y la caída, aunque ninguna de gravedad.
Tras la detonación se registraron cerca de 10 minutos de intenso combate. Varios hombres armados salieron de un costado de la carretera y dispararon contra las camionetas de la caravana. Sin embargo, el blindaje de los vehículos evitó que los ocupantes resultaran heridos. De inmediato, unidades del Comando Jungla descendieron de las camionetas y respondieron al ataque.
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Los policías especializados aseguraron el perímetro, facilitaron el rescate y traslado de los dos uniformados lesionados y posteriormente escoltaron el regreso de la caravana a Cúcuta.
"Los dos uniformados heridos se encuentran recibiendo atención médica especializada y, según los reportes médicos, están fuera de peligro", manifestó horas después el coronel Bernal mediante un comunicado.
En esta zona es conocida la presencia del Frente Juan Fernando Porras Martínez, grupo que sería el responsable de este nuevo atentado contra la Fuerza Pública, el segundo registrado en Norte de Santander en menos de 24 horas.
El primer ataque ocurrió la tarde del día anterior, cuando una camioneta en la que se movilizaban el mayor José Luis Vargas Manrique, comandante de la estación de Policía de Puerto Santander, y el patrullero Holguer Jaimes fue atacada de forma similar en la vereda Alto Viento, sobre la vía que comunica a Cúcuta con ese municipio.
En esa ocasión, ambos uniformados solo sufrieron aturdimiento. El blindaje del vehículo fue determinante para salvarles la vida y, además, lograron maniobrar la situación conduciendo hasta Puerto Lleras, un sector más poblado donde finalmente se pusieron a salvo.