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El final del sueño de Carlos, murió el hombre detrás de Kingpapa en Cúcuta
Carlos Arturo Colmenares Lemus fue atacado a disparos mientras inauguraba la quinta sede de su negocio.
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La opinión
La Opinión
Viernes, 23 de Octubre de 2026

En apenas una semana, Carlos Arturo Colmenares Lemus pasó de celebrar la expansión de su sueño empresarial a luchar por su vida en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

La inauguración de una nueva sede de Kingpapa, el negocio que había levantado con esfuerzo y dedicación, terminó convertida en tragedia. Un ataque a disparos apagó sus sueños y sumió a su familia en el dolor. Tras cinco días de angustiosa espera, su corazón dejó de latir.


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La vida de Carlos estuvo marcada por la lucha constante, el emprendimiento y la perseverancia. Precisamente cuando su negocio atravesaba una etapa de crecimiento, la delincuencia truncó de manera abrupta sus sueños y proyectos.

La noche del pasado miércoles, 21 de octubre, la noticia de su muerte se conoció en el Hospital Universitario Erasmo Meoz.

Las heridas que sufrió la noche del 16 de octubre fueron de extrema gravedad desde el primer momento. La víctima quedó inconsciente y tuvo que ser trasladada de urgencia por terceros al Policlínico de Atalaya.

Aun así, su familia hizo todo lo que estuvo a su alcance para intentar que se recuperara. Se organizaron campañas para recolectar donaciones de sangre y se elevaron cientos de oraciones por su salud, mientras las sedes de su negocio seguían funcionando y la esperanza de verlo recuperado se mantenía viva.

“Mi corazón está lleno de angustia, pero mi fe en Dios sigue viva. No hay palabras suficientes para expresar lo que siento al ver a mi hijo atravesar este mal rato”, publicó días atrás el padre de Carlos Arturo, quien heredó de él su segundo nombre.

Sus familiares, varios de ellos radicados en Estados Unidos, también vivieron momentos de profunda angustia. Desde el extranjero, hicieron constantes llamados a la solidaridad, la oración y la justicia.


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Kingpapa

Carlos estuvo radicado en Cúcuta durante gran parte de su vida. Sin embargo, hace cinco años viajó a Estados Unidos, específicamente a Miami, en busca de mejores oportunidades y con el propósito de llevar su gran pasión, la cocina, a tierras norteamericanas.

Después de pasar las últimas fiestas de diciembre en casa, en 2021, se marchó a ese país, donde comenzó a ejercer su vocación. A principios de 2022, compartió con ilusión los avances de su carrera.

“Hoy en día mis sueños se están haciendo realidad, trabajo para la cadena de hoteles de Donald Trump en los Estados Unidos, al lado de los mejores chefs del mundo y cada día aprendiendo más y más, haciendo y ejerciendo mi profesión, todo de la mano de Dios”, publicó entonces.

Esa experiencia le sirvió como impulso para emprender por su cuenta con una venta de empanadas ‘colombo-argentinas’ durante los fines de semana. A lo largo de un año, recorrió distintas ciudades junto con su familia y amplió su oferta gastronómica, hasta que en 2023 nació la marca que lo acompañaría hasta su muerte: Kingpapa.

La primera sede abrió en Miami, por lo que la marca incorporó el nombre de la ciudad como complemento. La inversión fue considerable, pues el negocio no comenzó en un local tradicional, sino en un camión acondicionado para la venta de comidas rápidas.


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Con tonos rosados y decoraciones coloridas inspiradas en la naturaleza, Carlos llevó las salchipapas y los desgranados al público estadounidense. Sin embargo, en la segunda mitad de 2024, la tierra volvió a llamarlo y regresó a Cúcuta.

En la capital nortesantandereana, Colmenares ya tenía experiencia en el mundo de los negocios. Antes de emigrar, había creado Mr.Arturo’s, su propio establecimiento de comidas rápidas.

A su regreso, comenzó a materializar la idea que lo llevaría al éxito: traer Kingpapa a la capital nortesantandereana. Inicialmente, ofrecía hamburguesas por encargo durante los fines de semana, con precios tan económicos como $6.000 por una sencilla y $9.000 por una doble carne.

A principios de 2025 nació Kingpapa Burger. Su primera sede se instaló en el barrio García Herreros, frente al parque principal, en un local esquinero que fue inaugurado el 14 de febrero.

El establecimiento tuvo una acogida inmediata gracias a sus precios asequibles y a la calidad de sus hamburguesas. El siguiente paso fue abrir una segunda sede en Natilán, a principios de 2026. A partir de entonces, el negocio experimentó un crecimiento exponencial.

Para octubre de ese año, Kingpapa ya contaba con cuatro sedes: la original, en García Herreros; otra en el barrio Zulima; una tercera en el sector de Aniversario 1, en la ciudadela La Libertad; y una cuarta en La Palmita, en Villa del Rosario.

Mientras el negocio continuaba expandiéndose, se acercaba la apertura de la quinta sede, ubicada a pocas cuadras de donde había instalado la segunda sucursal, en Natilán.

“Atención, mi gente de Atalaya, esta es nuestra próxima sede de Kingpapa Burger, diagonal al Policlínico, a cuatro cuadras subiendo de Natilán, estamos en frente del parque. Mi gente de Atalaya, tanto que me lo pidieron”, decía Colmenares en un video grabado días antes de la tragedia.

Hoy, esas palabras se convierten en un nostálgico recuerdo de la ilusión con la que esperaba seguir haciendo crecer su negocio.


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La tragedia

El 16 de octubre llegó, por fin, el día de la inauguración. El establecimiento llevaba menos de dos horas en funcionamiento cuando varios sujetos en motocicleta rondaron el lugar. En la segunda ocasión que pasaron, se detuvieron y desataron el caos.

Uno de ellos le disparó a Carlos, quien cayó al suelo gravemente herido, mientras los atacantes huían del lugar. Personas cercanas y una patrulla de la Policía lo trasladaron de emergencia al Policlínico, ubicado a pocos metros del establecimiento.

Allí recibió atención médica y posteriormente fue remitido al Hospital Universitario Erasmo Meoz, donde permaneció internado durante cinco días, hasta su lamentable fallecimiento.

La muerte de Carlos Arturo deja de luto a sus familiares, allegados y a quienes conocieron su historia de esfuerzo y emprendimiento. También deja en pausa los sueños de un hombre que, con trabajo y perseverancia, logró convertir una idea en un negocio que crecía a pasos agigantados.

La investigación busca establecer si el atentado estaría relacionado con el cobro de extorsiones.


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