El agua que se filtraba por una pared de la vivienda contigua a la que habitaba Julio Leonardo Rodríguez, sumada al olor fétido que salía del inmueble, alertó a los residentes de la calle 27 con avenida 24, en la urbanización La Colina, de que algo no andaba bien.
Además, este medio conoció que desde hacía unos tres días no veían a su cordial vecino, quien se había mudado hacía mes y medio a ese inmueble. Ante esta situación, la propietaria de la vivienda tocó la puerta de su inquilino y lo llamó varias veces, pero nadie respondió desde el interior.
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Así, no tuvo otra opción que llamar a la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc). Los funcionarios que llegaron al lugar debieron forzar la puerta y, al ingresar, encontraron una lamentable y extraña escena: dos cadáveres, el de Julio y el de un perro que estaba cuidando.
“Se hizo el contrato de arrendamiento con el patrón del señor. Su jefe se fue de viaje y le dejó el perro a su cuidado. Como él no respondía, se le pidió al señor que llamara por teléfono a su trabajador, pero tampoco contestó. Parece que murió de un infarto, pero eso lo establecerá la necropsia. El perro también falleció”, dijo una fuente consultada.
Según una vecina, el cuerpo del hombre, de unos 60 años, estaba en el baño. Presuntamente, se disponía a bañarse, pues el grifo de la ducha estaba abierto. Esa sería la razón por la que el agua se filtró hacia la vivienda contigua.
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“El cuerpo ya estaba en descomposición, había moscas”, enfatizó otro de los residentes entrevistados.
Integrantes del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía y de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) de la Mecuc se encargaron de la inspección del lugar y del cadáver, que fue trasladado al Instituto Nacional de Medicina Legal para establecer las causas de la muerte.
Un allegado a la familia informó que Julio trabajaba como vigilante en una urbanización ubicada cerca del canal Bogotá. Además, contó que el fallecido no tenía pareja y que su único hijo reside en Medellín.
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“No se sabe nada sobre la causa de la muerte ni si tenía signos de violencia, porque el cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición. Nos toca esperar el dictamen de Medicina Legal”, manifestó.
Ante las dificultades económicas de su madre para darle cristiana sepultura, los familiares decidieron apelar a la solidaridad. Por eso, ayer comenzaron una recolección de fondos entre amigos y conocidos para costear los gastos fúnebres, una vez les entreguen los restos mortales.
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