En un principio, algunos pensaron que se trataba de un animal muerto. Sin embargo, esa hipótesis fue descartada cuando varios curiosos se acercaron para verificar. Fue entonces cuando observaron una figura alargada: la parte inferior estaba envuelta en una bolsa negra, mientras que la superior estaba cubierta con un costal del que sobresalía una tela roja y, lo más escalofriante, una cabeza humana.
El cadáver estaba cerca de ser irreconocible. Presentaba un avanzado estado de descomposición, con rasgos ya cadavéricos; la piel había adquirido una tonalidad púrpura y en el rostro comenzaban a quedar expuestas algunas partes del cráneo.
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Ante esta situación, los ciudadanos dieron aviso a las autoridades, que posteriormente solicitaron el apoyo de una funeraria para trasladar el cuerpo a Medicina Legal.
Durante la inspección preliminar, las autoridades observaron que la víctima tenía las manos y los pies amarrados. Aunque la causa de la muerte aún no ha sido establecida, las primeras hipótesis apuntan a que habría sido sometida a tortura. Vestía un suéter rojo, una camiseta negra, un bluyín y tenis deportivos grises.
Su identidad continúa siendo un misterio. Debido al avanzado estado de descomposición, se presume que fue asesinado hace más de cinco días y posteriormente abandonado en ese lugar, envuelto en una hamaca, un costal y una bolsa.
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