La madrugada de terror, vivida ayer en Cúcuta, no solo dejó 11 policías y tres civiles heridos y muerta a La Gorda o Negrita, la fiel compañera canina de los uniformados del comando del Departamento de Policía de Norte de Santander (Denor), contra quienes fue dirigido el ataque con artefactos explosivos y donde estalló el camión-bomba.
El vil atentado del Ejército de Liberación Nacional (Eln), que sería el responsable, según las investigaciones preliminares de la Policía, también sembró el miedo en los vecinos y el sector empresarial y emprendedor del barrio Tasajero, la avenida Los Libertadores y de la Central de Abastos Propiedad Horizontal (Cenabastos PH) Cenabastos, que ahora deben resolver los daños de sus inmuebles.
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“Estaba dormida cuando empecé a escuchar las detonaciones. Mi mamá entró a mi cuarto y dijo: ‘¡nos mataron, nos mataron!’, pero yo no sabía que pasaba. Todo retumbaba, por la ventana se veía candela y se escuchaban gritos. Lo que hicimos fue abrazarnos”, dijo con la voz entrecortada Deicy Sifontes, quien ayuda a su madre en el negocio con la que se gana la vida, ubicado a 10 pasos de donde explotó el vehículo.
Sifontes destacó que su progenitora se levanta cada día a las 2:30 a.m. a preparar los pasteles y el café que vende en su local. Ella, generalmente, a las 3:30 ya está en el lugar, pero este sábado se retrasó su salida, lo cual agradeció a Dios.
“Ella ya debía estar ahí, pero Dios la salvó. Es un milagro, porque ella pudo haber estado allí, cuando todo pasó. La vida lo obliga a uno tomarse cierto descaso, por así decirlo”, expresó la joven quienes solo lamentan algunos daños, pero agradecen el estar con vida.
‘Hubiera quedado como chicharrón’
Muchos tendedores o comerciantes buscan en Cenabastos los productos que necesitan para sus negocios, como es el caso de María Isabel Parada. Ayer, se movilizaba su moto y sintió de cerca la muerte.
“Si no me como el semáforo (pasarse la luz roja), no lo estuviera contando, hubiera quedado como un chicharrón, que susto tan horrible. Mi Dios me tiene para grandes cosas y le doy gracias a Él. Fueron seis bombazos los que escuché, jamás había vivido algo así”, manifestó la tendera de Guaimaral.
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Igualmente, el encargado del Hotel Vikar calculaba las pérdidas en más de $3 millones, mientras uno de los empleados amontonaba los vidrios rotos. La onda de la explosión destrozó las ventanas de 15 habitaciones, la mayoría de ellas ocupadas por huéspedes, y la vitrina de un local adyacente, también de la misma empresa.

“Este es el resultado de un mal gobierno, que ya se va, pero también se debe a los gobiernos anteriores, porque no han hecho las cosas bien. Aquí, los días de más ocupación son los viernes y lunes, porque mucho camionero se aloja aquí; el ataque se dio en un día de buena dinámica para nosotros”, afirmó el encargado.
Otra de las residentes de Tasajero señaló que pensó que su casa se le iba a caer encima, en medio de las detonaciones, las cuales les dejaron daños. “Conté cuatro explosiones y asustada y en medio del shock bajé al cuarto de mis padres a buscarlos, en el primer piso, pero resulta que ellos murieron hace tres años. En el cuarto bombazo me tiré al piso. No tendríamos por qué estar en estas circunstancia después de un proceso de paz -con las Farc-”.
40% de pérdidas económicas en Cenabastos

Los ventanales de la garita de vigilancia de la entrada principal de Cenabastos también resultaron afectadas. No obstante, más allá de los daños materiales, están las pérdidas económicas que dejó al ataque, porque las instalaciones debieron ser cerradas durante dos horas.
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La Opinión habló con la administradora de Cenabastos, Andrea Sanabria, quien informó que el personal de seguridad activó los protocolos de emergencia para proteger a los comerciantes, compradores y las instalaciones.
“Cerramos portones a las 3:41 de la mañana y dimos apertura a las 5:35. Este cierre generó pérdidas de entre 30% a 40% en la comercialización en los galpones mayoristas y del sector de minorista. Rechazamos categóricamente estos actos de violencia en contra de la Policía, que no afectan solo a esa institución, sino a la comunidad general”, indicó Sanabria.
La administradora de Cenabastos aclaró que dentro del lugar no explotó un carro bomba, como se especuló a través de las redes sociales, y que tras los detonaciones se escucharon varias ráfagas de disparos en las fueras.
¡SOS de Fenalco y ANDI!
El presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) en la región y gerente de Automarcol, Sergio Palacios, destacó que el ataque dejó graves daños materiales a la empresa, porque el vehículo estalló en todo el frente,
Lo que más lamentó fue la paralizaron de las labores, pues no pudieron prestar los servicios a sus clientes, con la esperanza de que este lunes puedan retomarlas.

“Tuvimos daños en la fachada y en tres vehículos de exhibición. Lamentamos que estas cosas ocurran, los empresarios somos ajenos a las guerras que se viven en Colombia. No podría dar una cifra de pérdidas, pero un día de productividad supera los $200 millones”, manifestó Palacios.
El director ejecutiva de Fenalco, Juan Diego Mantilla, se solidarizó con los empresarios y con la fuerza pública, agregando que con el nuevo gobierno, que asume el poder el 7 de agosto, la Policía y el Ejército tendrán “las herramientas para poder actuar” contra el terrorismo.
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El gerente de la Seccional Norte de Santander Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), Francisco Unda, recordó que, cuatro y tres días antes de este hecho, fueron atacados el mayor José Luis Vargas, comandante de la estación de Policía de Puerto Santander, cuando se desplazaba por la vía entre Cúcuta y ese municipio, y el coronel Jorge Andrés Bernal Granada, comandante del Denor, víctima de una emboscada en El Zulia.
“Expresamos nuestra solidaridad con los uniformados y los civiles afectados, así como con sus familias. Estos hechos hacen parte de una escalada de violencia contra la fuerza pública que hemos observado en el departamento y que pone en riesgo la seguridad de la ciudadanía y la estabilidad institucional”, apuntó Unda.
Tanto la ANDI como Fenalco hicieron un llamado a las autoridades a garantizar la seguridad y las condiciones mínimas que permitan a la población y a las empresas desarrollar sus actividades, al tiempo que insistieron que la violencia no puede ser el camino para resolver diferencias.
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