Un supuesto problema personal que Wilkendry de Jesús Barriga Magallanes sostenía con una mujer, identificada preliminarmente como Isabel, habría sido el desencadenante de su muerte, según se ha podido establecer.
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“Se peleó con una vieja y ella trajo a los dos hijos para que lo mataran”, aseguró un residente de Ospina Pérez al ser consultado sobre lo ocurrido en la esquina de la avenida 5, la principal del barrio, con calle 20, hacia la medianoche de ayer, 31 de agosto.
Al parecer, esta disputa, cuyo motivo se desconoce, llevaba algún tiempo entre el venezolano, de 26 años, y la mujer. La situación habría escalado a tal nivel que una noche de licor terminó convertida en tragedia.
Sobre el asfalto de la mencionada esquina quedaron los rastros de una botella de cerveza rota y una mancha de sangre ya oscurecida que, poco a poco, se fue disipando con el paso de los vehículos. Era el único vestigio físico de la batalla que se desató allí cuando el reloj marcaba las 12:00 de la noche.
A esa hora, un disparo retumbó en medio de la música que acompañaba la noche en este sector. El proyectil impactó el tórax de Wilkendry, quien rápidamente se desplomó en el suelo mientras intentaba cubrir el sangrado con sus manos.
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Sus allegados no dudaron en subirlo a un Chevrolet Spark para llevarlo a un centro asistencial. Casualmente, el vehículo quedó frente a la Unidad Básica de Ospina Pérez, pero, debido al horario, esta ya estaba cerrada.
Fue así como, a toda velocidad, el carro avanzó por la avenida 5 hasta que, en la calle 14, sus ocupantes encontraron una patrulla que realizaba labores de rutina. El conductor frenó en seco para informarles a los uniformados sobre lo sucedido y luego continuó su rumbo hacia un centro asistencial del barrio Comuneros.
Mientras tanto, la patrulla se dirigió al lugar de la disputa, donde se había desatado una batalla multitudinaria. Al llegar, los uniformados encontraron a una gran cantidad de personas exaltadas y, al parecer, bajo los efectos de bebidas alcohólicas, discutiendo en plena calle.
En medio de ellos estaba el joven Keiner Stiven García Cárcamo, quien tenía una herida en la cabeza y presentaba sangrado. Según las primeras labores de investigación, habría sido atacado por allegados de Wilkendry. ¿El motivo? Ser hermano del señalado de haber realizado el disparo.
Keiner, en compañía de su mamá, Isabel, fue trasladado también al mismo centro asistencial. Para cuando llegaron, el caso de Wilkendry se había agravado por la gravedad de la lesión y el venezolano, quien se desempeñaba como barbero, fue declarado muerto.
La investigación se dividió entonces en los dos escenarios. Por una parte, los investigadores interrogaban a Keiner e Isabel sobre lo ocurrido; mientras tanto, en Ospina Pérez, los uniformados intentaban contener la alterada situación. Fue entonces cuando los testimonios comenzaron a esclarecer lo sucedido.
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Al parecer, durante los últimos minutos de la noche del domingo, Wilkendry volvió a tener una discusión con Isabel y sus hijos. Estos, presuntamente, lo amenazaron de muerte y luego se retiraron del lugar. Sin embargo, no tardaron en regresar para, según la hipótesis que manejan las autoridades, cumplir aquella amenaza.
Con un arma de fuego en mano, le dispararon en el abdomen y luego se subieron a una motocicleta, negra, para escapar, dejando atrás un caos incontrolable. Mientras algunos intentaban auxiliar al barbero, otras personas se enfrentaron a golpes durante varios minutos.
El caso fue atendido por la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho), cuyos investigadores recopilaron material probatorio dejado en la escena y revisaron las cámaras de seguridad con el objetivo de establecer cómo ocurrieron los hechos y dar con los responsables.
De Wilkendry, sus allegados lo describieron como un hombre trabajador y soñador. Hacía casi una década había llegado a Colombia, donde encontró una oportunidad para salir adelante y se dedicó al oficio de barbero.
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