Tres semanas han pasado desde la última vez que la familia vio con vida a Alex Eduardo Bautista Cáceres. El pasado 23 de enero en la mañana, ‘Pablo’, como le decían de cariño a este taxista, acababa de llegar del centro de Cúcuta, donde estuvo con uno de sus hermanos.
Según se pudo conocer, los dos hombres madrugaron para hacer unas diligencias en la zona céntrica de la ciudad, una vez terminaron, decidieron irse para la casa de su mamá.
Al llegar a ese punto de la ciudadela Juan Atalaya, ‘Pablo’ estacionó su taxi, de placas URL 440, a unos metros de la casa de su progenitora y mientras su hermano entraba, él caminó por la calle hasta llegar a la esquina donde cruzaría la avenida para ir a su residencia.
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Pero la detonación de al menos nueve disparos preocupó al hermano del taxista, quien estaba en la sala de la casa de su mamá.
El hombre pensó en ‘Pablo’, por eso abrió la puerta y salió a ver qué había pasado, encontrándose a primera vista con la lamentable escena. A Alex Eduardo lo había baleado un hombre vestido de negro que no se quitó el casco de protección con el que se movilizaba en una moto.
Cuando el sicario, luego de balear a ‘Pablo’, corrió a donde estaba otro hombre en una moto Suzuki GN y huyeron del lugar.
El hermano del taxista, al verlo tendido en el pavimento, corrió a auxiliarlo. Rápidamente con ayuda de otros vecinos, montaron a Bautista Cáceres, de 45 años, en un taxi y lo llevaron al Policlínico de Atalaya, donde ingresó sin signos vitales.
Sobre el hecho que se registró ese 23 de enero, en la calle 32 con avenida 7, del barrio La Ermita, solo queda el dolor de aquel momento, que terminó por marcar la vida de una familia, querida y humilde.
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Aún las autoridades no han logrado establecer quienes estarían detrás del homicidio del taxista, pues aunque se pensó en que podría ser por un robo, la cantidad de disparos que el hombre recibió, lo deja en duda.
La familia de la víctima pide a las autoridades seguir tras las pistas del pistolero y su cómplice, hasta identificarlos, pues son los responsables del dolor de sobrinos, hermanos y amigos que un día conocieron y apreciaron a este conductor, por su carisma y calidad humana.
‘Pablo’ como era conocido, Alex Bautista, era cercano a la comunidad de La Ermita, su cariño por la gente, su sonrisa contagiosa y la energía, lo hacían especial entre sus vecinos.
Según un familiar de la víctima, él era un hombre que vivía alejado de los problemas y solo estaba dispuesto a ayudar.
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