Después de los cuestionamientos surgidos por una presunta filtración de información al Eln, caso que involucró al anterior defensor regional, Ever Pallares, la abogada ocañera Betsy Emely Sánchez Rico fue encargada de la Defensoría Regional del Pueblo en Norte de Santander.
La situación que rodeó la salida de Pallares estuvo relacionada con un supuesto vínculo familiar con alias Silvana Guerrero, señalada como integrante de esa organización guerrillera. Los señalamientos generaron cuestionamientos sobre el manejo de información por parte de la entidad en medio de la situación de orden público que atraviesa el Catatumbo.
Sánchez Rico cuenta con una trayectoria de 16 años en la Defensoría del Pueblo y durante buena parte de ese tiempo ha estado vinculada a la atención de asuntos relacionados con derechos humanos, incluidos casos de especial relevancia para el Catatumbo.
A nivel nacional se determinó su designación en provisionalidad, grado 19, con asignación de funciones mientras se adelanta el proceso para seleccionar y nombrar en propiedad al nuevo defensor regional.
La decisión fue adoptada por la defensora del Pueblo, Iris Marín Ortiz, quien dejó en manos de Sánchez Rico la conducción de la entidad mientras se revisan las hojas de vida de los profesionales que aspiran al cargo.
El exdefensor regional del Pueblo, Nelson Enrique Arévalo, consideró que la persona que llegue en propiedad deberá tener conocimiento del territorio y capacidad para recuperar la confianza en la institución.
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“Se escogerá a una persona que reúna los requisitos y sea capaz de meterse a la zona del Catatumbo a arreglar el nombre de esa entidad debido a los últimos acontecimientos”, manifestó Arévalo.