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Política
Yo no quiero pertenecer a ningún partido, quiero hacer el mío: María Fernanda Cabal
Tras su rompimiento con el Centro Democrático, la exsenadora busca ahora construir su propio partido. Detalles de lo que han sido los últimos meses en si vida.


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Colprensa
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Lunes, 17 de Agosto de 2026

María Fernanda Cabal quiere buscar nuevos horizontes. Recientemente anunció que solicitará la escisión del Centro Democrático para conformar su propia colectividad.

Está en un momento de su vida, como muestra en su TikTok, en el que quiere asumir el protagonismo que dice no le dieron en el Centro Democrático y por eso descarta, al menos por ahora, adherirse a algún movimiento cercano a De la Espriella.

En esta entrevista con El Colombiano, señala que en la campaña del hoy mandatario “usaron su imagen por todas partes”. Para ella, Gustavo Petro fue un “Covid-2”; a Paloma Valencia la llama una buena senadora; a De la Espriella lo califica como un outsider exitoso. Y al expresidente Uribe, por quien dice sentir admiración pese a la relación distante que llevan, lo reconoce como un verdadero patriota.

Renunció al Centro Democrático, un partido en el que estuvo durante años y que ayudó a construir. ¿Cómo se siente?

“Estoy muy feliz. Siento que parte de mi vida fue construir el Centro Democrático al lado del presidente Uribe, por quien siempre voy a profesar una inmensa admiración. Pero también entendí que mi ciclo se cerró, que ya no cabía allí y que nunca iba a ser considerada una candidata. Además, veo que, en este momento, Uribe y sus directivas no entendieron que ese espacio era el espacio de la derecha”.

¿Cómo ha sido explorar esa nueva faceta? Porque se le ha visto muy activa en TikTok...

“Espectacular, porque verdaderamente yo soy así. Tengo humor, soy divertida y tengo capacidad de diálogo, incluso con quien controvierte, obviamente sin grosería. Mis peleas con los mamertos son porque ellos son muy groseros”.


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Usted dijo en medios que no asumió como ministra porque el cargo no le permitiría hacer la política como quiere hacerla. ¿Quiere formar un nuevo partido?

“Primero viene la creación de un movimiento político. Llevo 15 años dando peleas intensas contra los progres, contra los woke, contra la corrupción. Hace cuatro años fundé Escuela Libertad, que es un espacio de batalla cultural. Conozco a José Antonio Kast desde hace diez años, a Javier Milei desde hace nueve y a Santiago Abascal desde hace siete. Entendí que se necesita mucho valor civil y coraje, algo que no tuvo la derecha cobarde que permitió que la izquierda llegara al poder para destruirlo todo. Soy la figura pública que la gente identifica como parte de la nueva derecha, tanto nacional como internacionalmente”.

Ese discurso que nos acaba de mencionar es muy parecido al de Salvación Nacional y al que llevó a la Presidencia a Abelardo De la Espriella. ¿Siente que hay una competencia?

“Ellos usaron mi imagen en campaña por todas partes. Yo no me fui con ningún candidato en primera vuelta; eso fue claro. No iba a salir corriendo a una tarima con el candidato outsider, así estuviera de acuerdo con sus ideas. Tampoco acompañé la campaña de Paloma, que decidió, erráticamente, moverse al centro para buscar unos votos que no iban a llegar y descuidó la base propia. Yo no quiero pertenecer a ningún otro partido, quiero hacer el mío. Eso no significa que no coincidamos. Si hay que hacer una coalición, uno se junta; si hay que avalar candidatos, uno lo hace”.

¿Diría que De la Espriella le quitó ese espacio?

“Alguna vez mi marido me dijo que las ideas no tienen dueño. El que las aprovecha y las usa no está cometiendo ningún delito, es una ventaja que lograron y la aprovecharon magistralmente”.

¿Cree que si hubiera recibido el respaldo del expresidente Álvaro Uribe para ser candidata, habría podido ganarle a De la Espriella?

“Estoy convencida de que sí, porque tengo un 80% de reconocimiento. Lo más difícil para un político es que la gente lo conozca y toda la coyuntura estaba dada para ese escenario. Así no lo creyó Uribe ni las personas más cercanas a él en el partido, siempre con una aversión hacia la palabra ‘derecha’. Y se equivocaron”.

¿Cómo fue la conversación con el presidente De la Espriella en la que le habría ofrecido un ministerio?

“Yo no hablé con Abelardo. Él habló con mi esposo y con mi hijo, en una reunión que ellos tuvieron. El mensaje de él fue que no quería ministros que hicieran política. Para mí, ese fue un mensaje claro”.

Usted dice que el Centro Democrático sí es de derecha, ¿por qué?

“Tienen el complejo de creer que ser de derecha significa olvidarse de los pobres. Al contrario: todas las políticas que defienden la institucionalidad, una institucionalidad eficaz y que respete la libertad del ciudadano, benefician a la población. ¿Por qué hay que decir que la economía es solidaria, fraterna o que existe un capitalismo consciente? ¿Por qué bautizar acciones que un individuo realiza naturalmente con ánimo de lucro? Cuando hablan de fraternidad, pareciera que la riqueza simplemente se redistribuye. También se equivocan. La riqueza se crea, no se redistribuye, porque cuando usted redistribuye le está quitando al que produjo para darle al que no produjo”.

¿Cuándo fue la última vez que habló con el expresidente Álvaro Uribe?

“Hace, por lo menos, un mes. Nos escribimos por chat. Es una relación cordial, pero distante, lo cual es natural”.


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