De un millón 309 mil habitantes que tiene Norte de Santander, 204.272 son víctimas de la guerra, es decir, el 18,35 por ciento de la población, y hoy solicitan atención integral para sus necesidades, que consisten en vivienda, fuentes de empleo y educación.
Así se confirmó el lunes durante la primera mesa departamental de víctimas, paz, posconflicto, efectuada por la Gobernación y en la que participaron las asociaciones de víctimas de la región, y más de 30 alcaldes.
En la solicitud también coincidieron voceros de la Unidad de Atención a Víctimas para quienes es fundamental que se efectúen, permanentemente, jornadas interinstitucionales para que las víctimas conozcan a qué tienen derecho en el territorio.
Sin embargo, uno de los peros con los que se podrían encontrar los afectados por la guerra en Norte de Santander es la posibilidad de que no se ejecuten proyectos de vivienda gratuita, según indicó el gobernador, William Villamizar, por información preliminar que le habría dado Camacol.
“Espero que esa información se aclare, porque sería contradictorio si la prioridad es atender a las víctimas”, dijo. “Sería como si dijéramos que como se dio educación el año anterior, este año no lo hacemos”.
Más arte y más protección
Además de las solicitudes sobre los derechos básicos, se expusieron otras relacionadas con la protección a las víctimas debido a los hechos de alerta que se han presentado en los últimos meses.
Según un diagnóstico de la secretaría de Víctimas del departamento, está demostrado que el área metropolitana alberga el 56,38 por ciento de la población víctima del departamento, y por ello urgen políticas para mitigar la conflictividad.
Además, el cierre de la frontera constituye otro factor de riesgo pues de los deportados que retornaron, en su momento huyeron por amenazas, y actualmente ninguno tiene medida cautelar de protección de sus predios rurales.
Igualmente, tanto para ellos, como para las víctimas establecidas previamente en la región, otro de los riesgos reportado hacia septiembre de 2015 fue la presencia de los grupos llamados gaitanistas.
En vista de estas circunstancias, las víctimas han solicitado que en el plan de desarrollo del departamento también se incluya la creación de zonas seguras para el posconflicto, en las que esperan acompañamiento a los líderes comunales para que multipliquen la pedagogía para la paz.
También se pidió crear un festival de colonias de las víctimas, con el fin de que no pierdan su identidad cultural y se establezcan suficientes ejercicios de memoria histórica en todo Norte de Santander.
*La Opinión
