Desde hace seis años, el puesto de salud de Tres Bocas, corregimiento de Tibú, está en el abandono.
Así lo confirmó Pablo Jiménez, presidente de la junta de acción comunal, quien se mostró preocupado porque pasa el tiempo y ni se invierte ni se decide qué hacer con el predio.
“Esto se ha dejado perder por las administraciones municipales”, dice mientras abre con cuidado la puerta que ni siquiera tiene candado.
La casa tiene cuatro habitaciones que funcionan como cuarto de San Alejo y hasta de vivienda alternativa para los policías que alguna vez reforzaron el sector.
No tiene ni luz eléctrica y solo hay una antorcha encendida por los policías, en lo que hoy es el patio.
Pero pese a lo que se creería, el desarraigo sobre este sitio no se da por su vecindad con la Policía, sino porque desde 2010 el centro poblado fue declarado zona de inundación, lo cual impide cualquier destinación de recursos.
“Necesitamos el puesto porque tenemos problemas, especialmente por dengue”, afirmó Jiménez. “También hemos pedido colaboración para fumigar, pero nada. Estamos como olvidados”.
Las nubes de zancudos rodean a los habitantes a toda hora, situación que ha propagado la enfermedad que es atendida en Tibú, pero en Tres Bocas esperan más.
“Tenemos un lote que es de la comunidad; está legalizado y disponible para que se construya el puesto”, agrega señalando el predio lleno de maleza, en inmediaciones de la cancha de fútbol que más parece un sembradío de arroz.
“Compramos una guadañadora y una podadora, pero ha pasado lo mismo que con el puesto de salud”, cuenta el presidente. “Nos dicen que no hay recursos, o que no se puede invertir por el riesgo, cuando acá ni una gallina se ha ahogado”.
