La seguridad hídrica de Cúcuta no depende únicamente de la capacidad para captar, tratar y distribuir agua potable. También está ligada a la manera como crece la ciudad, a la planificación del territorio y a la disponibilidad de infraestructura para atender a una población en expansión.
Esa es una de las principales advertencias del gerente general de Veolia Aguas del Norte de Santander, Fabio Ernesto Araque, quien señaló que el crecimiento urbano desordenado representa un obstáculo para garantizar la prestación eficiente de los servicios públicos y alcanzar un desarrollo sostenible.
Según expuso el directivo, Cúcuta tiene 252 asentamientos en su periferia que surgieron sin ajustarse al ordenamiento territorial ni a las condiciones de disponibilidad de vías y servicios públicos. Esta situación, explicó, obliga a las autoridades a destinar recursos para atender necesidades que debieron resolverse desde la planificación de los nuevos desarrollos urbanos.
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El problema, sostuvo, trasciende la cobertura del acueducto y el alcantarillado. Cuando las familias ocupan terrenos sin infraestructura básica, el municipio termina asumiendo inversiones en redes, vías y, en algunos casos, procesos de reubicación. Esos gastos reducen los recursos que podrían destinarse a educación, salud y competitividad.
A esto se suman las consecuencias ambientales de los vertimientos de aguas residuales y la disposición inadecuada de basuras en sectores que carecen de servicios e infraestructura suficientes.
Para el gerente, la expansión sin planificación puede convertirse en una trampa de pobreza, porque las comunidades quedan expuestas a condiciones deficientes de acceso a servicios esenciales, mientras las administraciones deben atender problemas que se acumulan con el crecimiento urbano.
Reducir las pérdidas de agua
En paralelo con los desafíos territoriales, Veolia tiene entre sus objetivos mejorar la eficiencia del sistema de acueducto. La operación en Cúcuta registra pérdidas de agua del 42 %, indicador que la compañía se propone reducir al 29 % en los próximos 20 años.
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La planeación, una condición para el abastecimiento
Aunque las mejoras tecnológicas pueden contribuir a resolver problemas operativos, el gerente advirtió que las inversiones de las empresas prestadoras no bastan si continúa la expansión urbana por fuera de las normas de uso del suelo.
Por eso planteó la necesidad de coordinar el trabajo de las autoridades municipales, los prestadores de servicios públicos y la ciudadanía para frenar la urbanización ilegal y garantizar que los nuevos desarrollos cuenten con infraestructura y disponibilidad de servicios.
La advertencia apunta a una relación directa entre la gestión del territorio y el acceso al agua: cuando la ciudad se extiende sin planificación, aumentan los costos de llevar los servicios hasta las nuevas viviendas, se dificulta la operación de las redes y crecen los riesgos de contaminación.
Para Cúcuta, el desafío consiste en atender las necesidades actuales de abastecimiento y saneamiento sin trasladar a las próximas generaciones una infraestructura insuficiente y un territorio cada vez más difícil de administrar.