La contaminación de los ríos Pamplonita, Zulia y Táchira, la falta de tratamiento de las aguas residuales y la protección de los páramos centraron el llamado del gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado, durante la instalación de la Segunda Cumbre Internacional del Agua que se inició ayer.
El mandatario insistió en que Cúcuta y los municipios de su área metropolitana necesitan una planta de tratamiento de aguas residuales (PTAR) que reduzca la contaminación de las fuentes hídricas. Advirtió que las aguas servidas que llegan sin el tratamiento adecuado a los ríos afectan los ecosistemas y comprometen la calidad del recurso del que dependen las comunidades.
“Si no tenemos una cultura en el manejo del agua y su preservación, la herencia que les vamos a dejar a nuestras generaciones va a ser muy complicada en materia hídrica”, manifestó Villamizar al plantear la necesidad de cambiar la relación de la sociedad con la naturaleza.
La cumbre, convocada por la Gobernación y la Región Administrativa y de Planificación (RAP) del Gran Santander, reunió a representantes institucionales de Santander, expertos internacionales, organizaciones ambientales y estudiantes para discutir alternativas de conservación, saneamiento y aprovechamiento sostenible del agua.
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Los ríos no terminan en las fronteras
Villamizar pidió a las autoridades ambientales de Colombia y a sus homólogos venezolanos prestar mayor atención a las cuencas transfronterizas, especialmente las de los ríos Táchira y Catatumbo, cuyas aguas nacen en Norte de Santander y llegan al lago de Maracaibo.
El gobernador advirtió que la contaminación producida por las descargas de aguas residuales sin tratamiento no se limita al territorio donde se generan sus vertimientos, sino que afecta los sistemas hídricos que comparten ambos países.
Por eso, consideró prioritario avanzar en la construcción de plantas de tratamiento tanto en el área metropolitana de Cúcuta como en la de Bucaramanga. Según explicó, estos dos proyectos fueron incluidos entre las prioridades ambientales planteadas para el Plan Nacional de Desarrollo que construye con las regiones el Gobierno nacional.
La solución, señaló, requiere coordinación entre las instituciones, inversiones en saneamiento básico y compromisos que permitan abordar las cuencas como sistemas naturales interconectados, más allá de los límites administrativos y nacionales.
Santurbán y el agua de las próximas generaciones
El llamado del mandatario también se dirigió a la conservación del páramo de Santurbán, ecosistema estratégico para el abastecimiento de agua de las áreas metropolitanas de Bucaramanga y Cúcuta.
Su protección, sostuvo, debe formar parte de una política ambiental que involucre a las autoridades, los sectores productivos, la academia y las comunidades rurales. La disponibilidad futura de agua depende no solo de las obras de infraestructura, sino también del cuidado de los bosques, los suelos, los nacimientos y las áreas que regulan el ciclo hídrico.
Villamizar planteó, además, la necesidad de que los campesinos puedan desarrollar sus actividades económicas mediante prácticas sostenibles, sin deteriorar los ecosistemas de los que depende la producción agrícola y el abastecimiento de las poblaciones.
Hay que descontaminar el río Pamplonita
La Gobernación también expuso los avances en infraestructura para el tratamiento de aguas residuales en municipios de Norte de Santander.
El gobernador informó que la Administración departamental trabaja en las plantas de tratamiento de Bochalema, Pamplona y Pamplonita. Según indicó, la obra de Bochalema se encuentra en su etapa final, los diseños del proyecto de Pamplona están terminados y se avanza en las gestiones para Pamplonita.
Estas intervenciones buscan reducir la contaminación que llega a la cuenca del Pamplonita y complementar los procesos de potabilización del agua que abastece a Cúcuta y su área metropolitana.
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Agenda Común por el agua
La protección del agua y el trabajo conjunto entre Santander y Norte de Santander centraron la intervención de Diego Tamayo, funcionario delegado por el gobernador Juvenal Díaz Mateus, durante la Segunda Cumbre Internacional del Agua, realizada en Cúcuta.
Tamayo destacó que ambos departamentos comparten fuentes hídricas estratégicas, una identidad regional y desafíos ambientales que requieren acciones coordinadas. Señaló que el páramo de Santurbán, con cerca de 142.000 hectáreas, abastece a 48 municipios de los dos territorios, mientras que el complejo de Almorzadero constituye otra reserva fundamental para la seguridad hídrica del Gran Santander.
El funcionario sostuvo que el agua debe ocupar un lugar central en la competitividad y el desarrollo económico regional. En ese sentido, planteó que la conservación de los ecosistemas puede abrir nuevas oportunidades de ingresos, especialmente para dos departamentos cuyas economías tienen una importante relación con los hidrocarburos y las actividades agropecuarias.
La articulación entre las dos administraciones también busca avanzar en el Pacto por el Agua, con la participación de las autoridades ambientales y el Gobierno nacional. Tamayo señaló que las iniciativas presentadas por ambos departamentos, cuyo valor conjunto supera los $14 billones, incluyen propuestas para gestionar recursos destinados a proteger los páramos y garantizar la conservación de las fuentes abastecedoras.
Durante su intervención, advirtió sobre los efectos del cambio climático, la presión sobre los recursos hídricos y las deficiencias en el tratamiento de aguas residuales. Como ejemplo, mencionó que cerca de 67 municipios de Santander presentan problemas de disposición adecuada de estas aguas, una situación que exige mayor planificación e inversión para evitar consecuencias ambientales y sociales a futuro.
Tamayo destacó el papel de la Región Administrativa y de Planificación (RAP) El Gran Santander en la construcción de esa agenda compartida y llamó a mantener la cooperación más allá de los periodos de gobierno. La próxima edición de la cumbre, prevista en Bucaramanga, será una nueva oportunidad para dar continuidad a los compromisos regionales.
El delegado concluyó que Santander y Norte de Santander deben mantener una agenda común alrededor del agua, con acciones que integren la conservación de los ecosistemas, la inversión pública y el desarrollo sostenible de sus municipios.
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