A sus 63 años, Luis Antonio Rangel cumplirá uno de sus sueños: conocer el mar.
Su habilidad para moldear la arcilla y fabricar con retazos de tablas y piedras pequeñas fachadas para decorar las casas, se convirtió en su tiquete a Cartagena, luego de ganar un cupo a la edición nacional del Festival Cultural y Recreativo del programa Nuevo Comienzo de Coldeportes, en la modalidad de artesanías.
Por esta razón, cada mañana se interna en su rústico taller a fabricar nuevas piezas con las cuales quiere obtener el primer lugar en el festival.
“Durante más de 20 años trabajé en un tejar. Aunque siempre fue un apasionado por las artesanías no pude sobrevivir de ellas y me tocó dejar esta pasión a un lado”, confiesa un poco acongojado.
Hace un par de años, cuando perdió su trabajo, según él por ser viejo, desempolvó su afición por el arte y empezó a fabricar pequeñas casas con el material que tenía a la mano.
En una carpintería vecina rescataba retazos de tabla para darles forma, y con solo cruzar la calle encontraba un gran barranco para abastecerse de arcilla y diminutas piedras, para decorar sus piezas.
Aunque según Rangel el arte en el departamento no está muy bien posesionado, y la gente no valora las artesanías, cada vez que empieza a tallar una casa se transporta a un mundo más tranquilo y feliz sin salir de su humilde rancho en el barrio 1 de Mayo de Villa del Rosario.
Paradójicamente, mientras que sus fachadas en miniatura están muy bien pintadas y adornadas, la fachada de su rancho está a punto de caerse.
En medio de su arte solitario, y mientras lija una nueva pieza, toma su acordeón y practica unas notas desentonadas, reconoce que no sabe tocar este instrumento pero desde su taller ensaya nuevas notas.
“Siempre quise tener un acordeón y mis padres no me lo compraron porque no había plata. Hace unos años me lo compré, pero cada vez que toco los perros aúllan”, confesó con una gran sonrisa.
El arte y la música le han servido para escapar un poco de su soledad y sus malas experiencias, por eso cuando lo invitaron a representar a su municipio no dudó en llevar sus muestras de barro y tabla.
En la exposición, organizada por Indenorte, los representantes de los 16 municipios participantes no dejaban de alabar sus creaciones, por eso, cuando pasó a las eliminatorias nacionales, se prometió hacer nuevas creaciones para mostrar su talento donde siempre soñó, a la orilla del mar.
La Opinión
