El agua dejó de ser únicamente un asunto ambiental para convertirse en una discusión sobre territorio, producción, salud pública, desarrollo económico y relaciones entre países.
Bajo esa perspectiva, Cúcuta será sede de la II Cumbre Internacional del Agua que busca poner sobre la mesa los problemas y desafíos que enfrenta el Gran Santander frente a un recurso sometido a mayores presiones, particularmente en períodos de sequía.
La segunda edición de este encuentro, liderado por la Gobernación de Norte de Santander y articulado con la RAP El Gran Santander, dará continuidad a la cumbre realizada en Bucaramanga en 2025, en la que se promovió el Pacto por el Agua del Gran Santander.
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Ahora el propósito es pasar de los acuerdos generales a una agenda regional de planificación, identificación de proyectos y búsqueda de financiación para atender las necesidades relacionadas con el agua.
“El año pasado se firmó el Pacto por el Agua y queremos avanzar para que se convierta en toda una serie de planificación e identificación de proyectos, los cuales tendrán financiación del Gobierno nacional, del Gobierno departamental y de los gobiernos municipales”, señaló el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar Laguado.
La frontera también se juega en las cuencas
Uno de los asuntos de mayor relevancia será la Mesa Técnica Académica de Cuencas Transfronterizas, una iniciativa construida con universidades del Gran Santander y de los estados venezolanos de Táchira y Mérida.
La mesa incorpora, además, la participación de entidades nacionales como los ministerios de Ambiente y Vivienda, el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) y la Cancillería.
La apuesta consiste en construir una ruta de cooperación binacional para conocer con mayor precisión las necesidades de las cuencas compartidas, intercambiar información, identificar capacidades institucionales y académicas y establecer mecanismos de coordinación para su manejo.
El componente resulta particularmente relevante para una frontera en la que el agua no reconoce los límites administrativos. Las decisiones que se toman sobre las fuentes, los ecosistemas y las actividades productivas en uno u otro lado pueden terminar teniendo efectos sobre el territorio vecino.
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Por ello, la discusión académica buscará aportar información y conocimiento para que la gestión de estas cuencas pueda abordarse desde una perspectiva regional y binacional.
Agua para producir y para vivir
La agenda de la cumbre también abordará los usos del agua en los sectores productivos y sociales, con énfasis en la necesidad de conciliar las demandas de las actividades económicas con el abastecimiento de las comunidades y la conservación de los ecosistemas.
La seguridad hídrica será otro de los ejes de discusión, en un escenario marcado por períodos de sequía que ponen presión sobre los sistemas de abastecimiento, las actividades agropecuarias y otros sectores que dependen directamente de la disponibilidad del recurso.
A esto se sumarán debates sobre gobernanza del agua, saneamiento, tratamiento de aguas residuales y conservación de ecosistemas estratégicos, asuntos que determinan no solo la cantidad disponible sino también la calidad del recurso.