Directivos de la mesa municipal de víctimas de Tibú, no comparten el proceso que se adelanta para un proyecto que se gestiona en favor de las mismas.
El proyecto busca generar nuevas unidades productivas y fortalecer las existentes con un aporte económico que se gestionará ante la Unidad Nacional de Víctimas.
Los beneficiados serán 300 personas que recibirán $2 millones en materiales para sus proyectos.
La propuesta fue aceptada por más de 500 interesados que, en romería, llegaron al Palacio Municipal a entregar los documentos solicitados con la esperanza de ser beneficiados.
Mientras los interesados se sometían a los empujones y apretones de la cola, los dirigentes de las asociaciones de víctimas les aconsejaban que no se dejaran engañar, que miraran bien los documentos que iban firmar porque podría tratarse de una falsa convocatoria y después ellos no iban a responder por ningún engaño.
Las críticas, según Fernando Soler Buitrago, coordinador de la mesa municipal de víctimas, obedecen a que no están de acuerdo en la forma como se hizo la convocatoria sin haber socializado y sin tener en cuenta la mesa de participación.
“Esta es una convocatoria que se hizo sin haber deliberado con nosotros el proyecto”, manifestó. “Está mal hecho que convoquen a la gente a una esperanza y probablemente no les den nada y si les dan esos dos millones de pesos, no alcanzan para mayor cosa. La ley claramente dice que las víctimas hay es que darles una reparación integral y no engaños”.
Ente tanto, José Gregorio Pabón Pabón, enlace municipal de víctimas, explicó que el proyecto no es de la alcaldía, sino una iniciativa que gestiona Laudi Soto través de una fundación particular.
Aseveró que la convocatoria se hizo el pasado fin de semana en una reunión que se desarrolló para tal fin. Días antes se trató de socializar con la mesa municipal de víctimas, pero ese día estaba ausente el coordinador de la misma, explicó.
Para desenredar el tema y profundizar sobre el mismo, en los próximos días se reunirá la mesa de participación con el alcalde, el personero y la secretaria de desarrollo social del municipio.
*La Opinión
