Cuando parte de la mesa directiva de la Fundación Amigos Criollos por Convención llegó al Hogar de la Tercera Edad San José a informar que eran los dueños de la casa, los abuelos que viven allí creyeron que los iban a desalojar.
“Que cuándo les tocaba irse, nos preguntaban, y no salían de su asombro al decirles que podían estar tranquilos, porque la casa quedaría en comodato indefinidamente”, cuenta Fredy Alberto Lara, uno de los creadores de la Fundación.
Ese hecho marcó un hito en las actividades de este grupo que dedica su tiempo a apoyar a los convencionistas más desfavorecidos, en especial porque desde el año anterior, existía la amenaza de desalojo del ancianato por la falta de propiedad del predio.
“Uno de los señores se quedó en un rincón, y no nos creía”, dice Fredy Alfonso Carvajal, tesorero de la Fundación. “¿Van a creerme tan bobo de pensar que les dan una casa a unos viejos?’, me dijo, y que le contara qué íbamos a hacer en realidad... ¡Creo que esta es la hora en que no nos cree!”.
Sin embargo, no hubo intenciones oscuras en el acto de protección para más de 40 ancianos, que lloraron y abrazaron a sus salvadores desde sus sillas de ruedas.
Generando confianza
Contrario a la incredulidad de unos, dicen que curiosamente la palabra que llama su éxito es la credibilidad.
“No hubiésemos sido Fundación sin la confianza de la gente, que ve sus donaciones materializadas en el pueblo, y sin nuestra amistad fortalecida”, agrega Lara, recordando que Amigos Criollos nació de la unión de 20 personas oriundas del pueblo animadas por darle otra imagen al pueblo, y un respaldo, que nunca está de más.
Francisco Conde, vicepresidente de la agrupación, manifiesta que la idea de organizarse tuvo que ver con la visibilidad errada que se da del municipio, en lo cual coincide con el presidente Darío Osorio.
“Cuando ocurrió lo del soldado que perdió un pie con una mina antipersonal llegaron los noticieros solo a hablar mal, y ya no queremos que nos señalen por ser de Convención”, dicen. “Convención es llamada la ‘Ciudad Promesa’ y hacia allá queremos proyectarla”.
Si bien no piensan reemplazar al Estado, su meta es devolverle algo a su tierra, pese al “desespero de querer hacer las cosas, y a veces no tener cómo cumplir rápido”.
Lo inolvidable
En medio del ajetreo, los mensajes en whatsapp, las convocatorias, la recolección de recursos y medicinas, la organización de verbenas, la recuperación de fiestas tradicionales y las carreras de carritos de balineras, nuevas ideas y sus trabajos, han tenido espacio para emocionarse con su gente.
“Conseguimos unos 600 regalos para los barrios más necesitados y los niños estaban más emocionados de ver al Papá Noel”, recuerda Lara con una sonrisa.
En sus trayectos han encontrado dramáticos casos, en especial con las entregas de sillas de ruedas.
Estando en esas, hallaron a un joven de 22 años, en el corregimiento La Vega, que vivía encerrado y sus padres debían cargarlo por su imposibilidad de moverse.
Hoy, sus vidas cambiaron solo con esa silla, y una dotación de pañales.
Otra conmovedora lección se llevaron luego de haber repartido útiles escolares en la vereda La Esperanza.
“Cuando convocamos a la gente que quisiera contribuir, los mismos niños de esa escuela se acercaron con una bolsita de billeticos y moneditas; eso nos movió el alma”.
Los pequeños les dijeron que esa era su contribución, que sumó 37 mil pesos; tal vez los más valiosos que hayan recibido.
“Poder despertar eso en los niños, no tiene precio, y eso es lo que nos motiva”, cuentan visiblemente conmovidos.
En el largo plazo, además de seguir entusiasmando a los suyos, vivan o no en el pueblo, tienen más proyectos por cumplir.
Entre ellos está reparar el reloj de la iglesia, declarado como patrimonio; promover el turismo; adquirir un parque biosaludable; pasar de 4 a 15 computadores que se prestan a los niños que necesitan hacer tareas, y seguir el mejoramiento del cementerio.
“A largo plazo, lo ideal sería adecuar un espacio para una granja en la que los abuelos puedan sentirse útiles”, dice Conde, “y construir nuevas bóvedas para el cementerio”.
Bromeando dicen estar alistando el terreno para cuando tengan que usar el ancianato, y lo demás en el regreso a la tierra prometida, su ‘Ciudad Promesa’.
