La difusión de los acuerdos de La Habana y los avances de las conversaciones entre las Farc y el Gobierno Nacional, en Norte de Santander no es liderada por la institucionalidad sino por grupos sociales y de izquierda, en su mayoría.
Así lo revelan las constantes apariciones de organizaciones como la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat), Marcha Patriótica, o Juventud Rebelde que durante este año han liderado diversos espacios para hablar del proceso de paz.
Entre las actividades más recientes están el foro de Norte de Santander territorio de esperanza y paz, en Cúcuta, convocado por cuatro movimientos sociales, con una asistencia que superó las 600 personas.
También, se hizo una audiencia popular en la zona baja de Catatumbo, en el corregimiento La Gabarra, el 11 y 12 de marzo, por parte de Ascamcat, en donde se presentaron detalles de los acuerdos de La Habana, y los que se conciertan con el Gobierno Nacional, luego del paro de 2013.
Otro evento destacado, este fin de semana, fue la visita de Imelda Daza Cote, lideresa de la Unión Patriótica, a Ocaña y San Calixto.
Se justifica
Según Pablo Téllez, integrante de Ascamcat, el liderazgo asumido por las organizaciones de izquierda tiene una justificación: “no hay pedagogía de la paz y, los intentos del gobierno, solo hablan de intereses privados”.
“Cada cual está hablando de lo suyo, sin acuerdo ni coherencia”, dijo. “Mientras para nosotros la pedagogía de la paz implica hablar de justicia social, como estipulan los acuerdos de La Habana, el gobierno está enfocado en la feria de los millones”.
Para Téllez, si bien la paz implica cierta inversión para lograr condiciones de equidad, “se ha notado que para ellos la pedagogía de la paz es hablar de las vías de Catatumbo, y eso solo demuestra su interés en seguir explotando la región”.
A superar sesgos
El proceso de diálogo con las Farc tiene algunos acuerdos avanzados pero su difusión efectiva en la región no llega.
Por ello, según Téllez, las organizaciones esperan superar los sesgos informativos sobre el desarrollo del proceso y los acuerdos alcanzados.
Organizaciones como Marcha Patriótica, coinciden con Téllez al afirmar que “es evidente el interés de círculos políticos que tienen un voraz apetito y experiencia en corrupción, de manejar los recursos y las políticas públicas que se generen del posacuerdo”.
En este sentido, manifiestan que además hay participación parcial en instancias como el consejo departamental de paz, “conformado de manera arbitraria y excluyente”, y señalan que “la paz nos interesa y nos compromete a todos; no solo a quienes ven allí un banquete de proyectos y recursos”.
No partidos políticos
Sin embargo, desde la gobernación de Norte de Santander, se ha insistido en que la participación de las víctimas y las organizaciones ha sido suficientemente amplia, y no puede incluir partidos políticos como Marcha Patriótica, pues no tiene cabida en un consejo con enfoque social.
Pese a las críticas en relación con la pedagogía de la paz, la secretaría de Víctimas ya inició un ciclo académico sobre solución de conflictos, cultura de paz, construcción de escenarios para el posacuerdo en la región, reconciliación, justicia transicional, negociación de acuerdos de paz y alcance del cese al fuego.
La meta de la dependencia es capacitar más de 4 mil personas y ya se inició la difusión de estos puntos en cuatro empresas de la región.
El titular de la dependencia, Luis Fernando Niño, está a la espera de que Ecopetrol y Termotasajero se vinculen a estos espacios de formación que buscan generar la garantía de derechos de las víctimas de la guerra.
*La Opinión
