“La explotación de barita está acabando con las veredas Aposentos y Astilleros, y causa un terrible daño a la quebrada que surte de agua esa zona”.
La acusación del alcalde de Hacarí, Milcíades Pinzón es respaldada por los presidentes de junta de ambas localidades, quienes están preocupados por la afectación al naciente que da agua a sus pobladores.
Orielso Ardila, presidente de la vereda Aposentos, expresó que la contaminación al afluente se debe a que la barita, al ser extraída, “sale con un polvillo que cuando cae al agua, parece como si tuviera cal”.
Según Ardila, hasta hace algunos meses los mineros lavaban las piedras en el naciente, pero tras la exigencia de la comunidad de no volver a hacerlo, la situación cambió.
Según se dice, la piedra es llevada hasta Ábrego y allí es lavada para su comercialización.
Pese a ello, los hacaritenses no están conformes pues agregan que en los trabajos se utiliza pólvora, y desconocen si -además de los efectos del fenómeno de El Niño- la sequía de la quebrada Aposentos se debe a ello.
“Lo mejor sería cerrar esa mina”, dijo José del Carmen Romero, presidente de Astilleros. “Los mineros sacan las piedras pero nadie responde y no sabemos tampoco de quién será la licencia”.
Según revelaron, no es posible identificar a una empresa responsable, ni a un particular, para que dé la cara a los habitantes.

En las mismas condiciones se encuentra el alcalde, pues no sabe quién explota ni quién otorgó la licencia.
“En una reunión ambiental que se hizo con la Gobernación, yo planteé el problema”, relató Pinzón. “Corponor no dijo nada, y yo estoy sumamente preocupado por el daño ecológico”.
Además, contó que teme que cuando llueva pueda haber deslizamientos, dado que parte de la explotación se hace en una ladera.
Por su parte, los líderes comunales dijeron que en ningún momento se ha recibido beneficio alguno para el mejoramiento de las condiciones de vida.
“La comunidad no pide plata, porque con plata no se compra el agua”, comentó Ardila. “El beneficio que necesitamos es que se deje de afectar el naciente”.
Además, tampoco buscan trabajo en la mina debido a que hace más de cinco décadas, cuando comenzó la explotación “con los gringos, los trabajadores terminaron muertos de enfermedades respiratorias, por el polvillo ese de la piedra”.
Corponor dijo no conocer la denuncia, ni en su sede central, ni en la territorial de Ocaña, pero “se hará una verificación adicional”, expresó el director de la entidad, Gregorio Angarita.
*La Opinión
