Más de mil hectáreas de cobertura vegetal resultaron afectadas por los incendios forestales registrados durante los últimos días en diferentes sectores de la provincia de Ocaña.
La situación mantuvo en alerta a los organismos de socorro y a las autoridades ambientales, quienes activaron el Puesto de Mando Unificado (PMU) para atender la emergencia y mitigar la pérdida de vegetación, así como los efectos sobre las fuentes hídricas, la fauna silvestre, los suelos y la calidad del aire.
Las llamas consumieron extensas zonas de vegetación en sectores rurales como La Cabaña, Las Liscas, Portachuelo, El Cuerno y El Puente, donde las condiciones de sequía y las altas temperaturas han favorecido la rápida propagación del fuego.
En varios puntos, campesinos y organismos de socorro han tenido que intervenir para evitar que las llamas alcancen viviendas, cultivos, potreros y áreas de importancia ambiental.
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La preocupación aumenta debido a que la temporada seca reduce considerablemente la humedad de la vegetación y convierte pastizales, rastrojos y material vegetal acumulado en un combustible de fácil propagación. A esto se suman las dificultades para acceder a algunos puntos afectados, lo que obligó a las brigadas a realizar extensas jornadas de trabajo para controlar los focos calientes, indicó el coordinador de la Oficina de Gestión del Riesgo y Atención de Desastres, Gustavo Adolfo Paba Navarro.