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Región
La vereda El Paraíso Perdido está en completo abandono
La semana pasada, los vecinos asistieron al concejo comunal y expusieron su situación al alcalde. 
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Martes, 23 de Febrero de 2016

De paraíso no tiene nada, de perdido lo tiene todo. Así es El paraíso Perdido la última vereda de El Carmen de Tonchalá que sirve de puente entre Cúcuta y el corregimiento de Urimaco.

Aunque muy pocas personas transitan por esta zona y solo 33 familias la habitan, decenas de mulas y camiones vienen y van todo el día llenando de polvo todo a su alrededor.

Por esta situación, las casas permanecen a puerta cerrada y muy pocos se atreven a salir. Antonio Becerra, presidente de junta comunal, es de los pocos que se sacude el polvo y sale a la calle. Lo hace para gestionar por sus vecinos, o simplemente sembrar un par de árboles para cambiarle la cara a El Paraíso Perdido.

En medio del desolado sector, no pierde las esperanzas de que la vereda vuelva a surgir, como dos décadas atrás, cuando la basura de Cúcuta era su sustento. Cerca de 180 familias vivían en la zona y subsistían de esculcar entre la basura y reciclar. Los malos olores pasaban a un segundo plano ante la necesidad.

“Cuando cerraron el botadero, las familias empezaron a irse y esto quedó vacío. Unos cuantos nos resignamos a vivir en este olvido”, dice Becerra.

Unos arrumes de basuras y escombros y dos recuperadoras de inservibles que aún siguen en la vereda son el único rastro de su pasado. Cuando la basura se alejó y empezaron a ser una vereda como cualquier otra, quisieron tener los beneficios de sus vecinos. Un parque y una cancha de fútbol fueron algunos de sus peticiones.

El año pasado, Gobernación y Alcaldía dieron luz verde para construir el polideportivo de la vereda y la instalación de un parque biosaludable. Unas visitas de inspección y unos estudios de suelo inconclusos fue lo único que obtuvieron.

“Cuando teníamos todo listo para iniciar con la obra del coliseo nos dijeron que debíamos trasladarle el lote a la Gobernación para que ellos pudieran  invertir los recursos, pero ese traspaso costaba 3 millones 500 mil pesos y no teníamos dinero para ello”, explicó Becerra.

La semana pasada, los vecinos asistieron al concejo comunal de los corregimientos y expusieron su situación al alcalde. Esperan que sus peticiones sean tenidos en cuenta y no se las lleve el mismo viento que inunda de polvo sus  viviendas.

*La Opinión

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