Del árido suelo brota un diminuto camino, en su interior trabajan a toda máquina decenas de comejenes, que convirtieron una frondosa palmera en materia sin vida. En la copa se alcanza a divisar un círculo finamente tallado por un pájaro carpintero, un hogar donde ahora reinan hormigas y cucurachas.
Alrededor de otrora bella palmera, el pasto alcanza hasta un metro de altura. El paisaje no es encantador… huele a feo. Con cada paso el pasto cruje, ante la mirada atónita de los visitantes que temen ser atacados por una serpiente oculta entre los matorrales.
La escena, propia de un potrero, se vive en la cuna del país, en el parque Grancolombiano de Villa del Rosario. Sí, en el mismo espacio donde se redactó la Constitución de 1821, que creó la Gran Colombia.
La grandeza de Francisco de Paula Santander -que nació en la casa contigua al parque- quedó reducida a escombros. Una masacre histórica y ambiental que no tiene otro responsable que el Ministerio de Cultura, a los funcionarios que han pasado por esa cartera y no les da vergüenza tener a uno de los lugares más emblemáticos de Colombia convertido en una pocilga.
‘Rasputín’ y ‘Tigre’, las mascotas de los celadores del parque, como fieras defienden el terreno de dos hectáreas. Por instinto, hacen más que los burócratas del Estado. Los perros, sincronizados, ladran y gruñen… cuando se les habla baten la cola y huelen al visitante.
Con la venia de los sabuesos, el recorrido lleva al lago. Allí, el agua se evaporó y no por la sequía, desde hace más de un año el líquido no llega al parque y en la poca que aún se aprecia habitan ranas y renacuajos.
Los alrededores del parque semejan el escenario de una película de terror. Las paredes están sucias, las rejas corroídas por el óxido y el piso agrietado.
Como si eso fuera poco, en la zona aledaña al Templo Histórico, los muros se derrumban y una socavación se aprecia en las bases de la antigua edificación. Las luminarias están inservibles y las canecas son chatarra.
Desde septiembre del año pasado, los habitantes del barrio Villa Antigua han enviado peticiones al Ministerio de Cultura, sin eco. Walter Jesús Granados Omaña señala que “de aquel sitio donde se podía respirar aire puro, que estaba rodeado de frutales, no queda nada. Al Ministerio le hizo falta un plan de contingencia”.
Compromisos en el papel
Han pasado tres meses de la visita de la ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, y los compromisos que asumió aún están en el papel. La única recuperación de las zonas verdes que se ha ejecutado, fue hecha por el municipio el pasado viernes. En ella, se eliminó la maleza de la mitad del parque.
La reposición de las 23 palmeras que se secaron fue hecha, pero las mismas corrieron igual suerte. La empresa de acueducto sigue sin garantizar el suministro de agua.
El director de Patrimonio de esa cartera, Alberto Escovar Wilson White, informó que desde el 18 de diciembre de 2015, el Consejo Nacional de Patrimonio les dio el aval para que todos los proyectos que se ejecuten en el Complejo Histórico de Villa del Rosario, sean aprobados desde Bogotá.
“Este año, el Ministerio le quita la autonomía a Planeación de Villa del Rosario para ejecutar proyectos en el Centro Histórico. Enviaremos un funcionario para que en un comité al que podrá asistir cualquier ciudadano, se analice la viabilidad de las iniciativas”.
Al respecto, el alcalde de Villa del Rosario, Pepe Ruiz Paredes, dijo que “es triste y la gente piensa que la Alcaldía no hace nada, pero ellos no ejecutan y no dejan intervenir. Sin embargo, no me pueden prohibir hacer limpiezas cada 15 días”.
Solución demanda planificación
El director de Patrimonio, Alberto Escovar Wilson White, sobre las críticas por la lentitud de la intervención, señaló que el año pasado se reunieron con la comunidad y acordaron ejecutar un plan de mitigación.
“Se priorizaron $1.000 millones para intervenir una tercera parte del parque. En febrero se abrirá la licitación y en vigencias futuras se espera complementar el proyecto”.
Esos recursos hacen parte del gran proyecto para recuperar el Complejo Histórico. “No estamos en capacidad de ejecutar $20.000 millones en el parque. El presupuesto de este año en la Dirección de Patrimonio es de $19.000 millones y con ellos debemos atender las necesidades de todo el país”.
Las mismas son: restauración del muelle de Puerto Colombia (Atlántico), de la hacienda Cañasgordas (Cali), la iglesia San Ignacio (Bogotá) y la casa donde nació Policarpa Salavarrieta en Guaduas (Cundinamarca).
El director Wilson White se comprometió a que en febrero estarán en Villa del Rosario para socializar la licitación y atender las dudas de la comunidad. ¡Ojalá!, sea una promesa que se cumpla y el inicio de la anhelada transformación del parque Grancolombiano.
