La atención de los afiliados a Coosalud EPS en Norte de Santander atraviesa una situación que ya desbordó los trámites administrativos y está dejando pacientes a la espera de servicios que, en algunos casos, requieren atención de alta complejidad.
La Defensoría del Pueblo documentó demoras en autorizaciones, consultas y procedimientos especializados, interrupciones de tratamientos, entrega tardía o incompleta de medicamentos y dificultades para concretar los procesos de referencia y contrarreferencia en diferentes municipios del departamento.
El problema adquiere una dimensión mayor en el Hospital Universitario Erasmo Meoz (HUEM), principal centro de referencia de Norte de Santander, donde permanecen pacientes de Coosalud que necesitan ser trasladados a instituciones con mayor capacidad resolutiva.
Entre enero de 2025 y junio de 2026, la Defensoría recibió 450 reclamaciones relacionadas con Coosalud en Norte de Santander, cifra que ubicó al departamento en el tercer lugar del país con mayor número de quejas relacionadas con esta EPS.
Las dificultades afectan especialmente a personas mayores, niños, niñas y adolescentes, personas con discapacidad y pacientes con enfermedades crónicas, oncológicas y de alta complejidad.
Lea aquí: Petro responde al presidente De la Espriella tras su alocución y anuncia que pedirá derecho a réplica
Pacientes que esperan un traslado
Uno de los puntos críticos está en el HUEM. El hospital atiende pacientes remitidos desde los municipios de Norte de Santander y de la subregión del Catatumbo, además de población migrante, víctimas de minas antipersonal y personas que llegan sin una cobertura efectiva del sistema de salud.
La presión sobre sus servicios se refleja en los niveles de ocupación reportados a la Defensoría: 372 % en Urgencias Adultos y 320 % en Sala de Partos.
En este escenario, con corte al 24 de agosto, el HUEM reportó 16 pacientes afiliados a Coosalud hospitalizados y con referencias activas. Algunos requerían UCI, soporte ventilatorio y hemodiálisis, mientras otros necesitaban procedimientos cardiovasculares, neurológicos o vasculares.
El problema, según la información entregada por el hospital, no consiste en una negativa del HUEM a atender a los pacientes. La dificultad está en lograr que las referencias sean aceptadas y que los enfermos puedan ser trasladados a instituciones que dispongan del servicio requerido y tengan capacidad para recibirlos.
La Defensoría insiste en un punto que resulta determinante: tener una autorización registrada en un sistema no equivale a que el paciente haya recibido el servicio.
Una referencia puede aparecer formalmente autorizada, pero mientras no exista una institución receptora, una cama disponible y un traslado efectivo, el paciente continúa esperando.