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Petro dejó la frontera abierta: la economía avanzó, pero la seguridad y la migración no
La apertura de la frontera marcó el mayor logro del Gobierno Petro, aunque persisten desafíos en seguridad, migración y diplomacia.
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Keila Vilchez
Keila Vílchez B.
Jueves, 6 de Agosto de 2026

Cuando el presidente Gustavo Petro llegó a la Casa de Nariño, en agosto de 2022, prometió convertir la relación con Venezuela en uno de los ejes de su política exterior.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas y consulares, la reapertura de la frontera, la recuperación del comercio binacional, una mayor cooperación en materia de seguridad y una atención más efectiva a la diáspora venezolana fueron los pilares que él expuso para reconstruir el vínculo entre Bogotá y Caracas, tras la ruptura institucional.

Han pasado cuatro años, y el balance sobre el cumplimiento de esos compromisos muestra avances, especialmente en la apertura fronteriza, pero también deja muchas tareas pendientes y cuestionamientos sobre el alcance real de la normalización de la relación entre ambos países.

Cuando los resultados en comercio binacional, migración, seguridad y diplomacia siguen dejando más interrogantes que aciertos, el vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, Ronal Rodríguez, define esta situación como “un balance agridulce”. 


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Para el experto, la normalización de las relaciones permitió restablecer el tránsito peatonal, vehicular y comercial entre ambos países, y de esta forma aliviar el impacto que durante años sufrieron las comunidades fronterizas, tras el cierre. 

“No se puede afectar el pueblo binacional que convive en esos 2.219 kilómetros”, afirma, al destacar que el cierre de la frontera dejó profundas afectaciones económicas y sociales para miles de familias entre ambos territorios.

Rodríguez observa que el mayor logro del Gobierno actual fue haber eliminado el cierre fronterizo como instrumento de presión política. “Creo que el único factor que yo destacaría y que resalto es la apertura de la frontera”, señaló y recordó que esa práctica favoreció el crecimiento de economías ilegales en la franja binacional, especialmente en trochas, y limitó el acceso de la población transfronteriza a servicios básicos.

Sin embargo, advierte que la infraestructura binacional continúa deteriorada y requiere inversiones conjuntas, especialmente en los puentes internacionales, para consolidar una integración fronteriza a largo plazo y lograr la sostenibilidad de estos espacios.

En cuanto a las relaciones diplomáticas, el vocero del Observatorio de Venezuela considera que la normalización fue sobretodo de carácter formal y que Petro no consolidó la política a largo plazo. 

Para Rodríguez, la ausencia de una estrategia permanente frente al vecino país limitó la capacidad institucional colombiana para enfrentar los desafíos comunes. “No hay una política de Estado; tenemos una relación reactiva dependiente de los gobiernos”, anota.

El comercio binacional

La recuperación de las relaciones binacionales impulsó el comercio, la inversión y la confianza empresarial, aunque persisten desafíos logísticos, regulatorios y financieros para consolidar una integración económica sostenible.

A casi cuatro años del restablecimiento de las relaciones entre Colombia y Venezuela, la reactivación económica muestra avances  en materia comercial, empresarial e institucional.


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El presidente ejecutivo de la Cámara Colombo Venezolana, Luis Felipe Quintero Suárez, asegura que la reapertura de la frontera marcó el inicio de una recuperación gradual que hoy comienza a reflejarse en mayores intercambios comerciales, nuevas alianzas empresariales y un renovado interés por invertir en ambos mercados.

Quintero señala que el balance general del proceso es favorable porque permitió no solo restablecer las relaciones diplomáticas, sino también revivir la actividad económica que permaneció suspendida durante varios años. 

“La confianza empresarial también ha retornado, y por eso vemos un entorno más favorable al comercio, la inversión y la cooperación entre ambos países”, afirma. No obstante, advierte que la consolidación dentro de una estrategia de mediano plazo.

Además, uno de los principales cambios fue la recuperación del diálogo entre los sectores productivos de Colombia y Venezuela.

La Cámara Colombo Venezolana destaca las ruedas de negocios, misiones empresariales y encuentros binacionales por  servir para reconstruir la confianza entre empresarios, facilitando que compañías que habían suspendido operaciones vuelvan a explorar oportunidades de abastecimiento, inversión y expansión.

El dirigente indica que existe un creciente interés por desarrollar proyectos conjuntos en  alimentos, infraestructura, energía, salud, manufactura y logística.

Desde su óptica,  “existe un ambiente de mayor interlocución y una agenda empresarial más dinámica que hace pocos años”.

Norte y su papel estratégico

En este nuevo escenario, Norte de Santander continúa consolidándose como uno de los principales protagonistas del comercio con Venezuela. Las cifras de la DIAN, citadas por la Cámara, muestran que entre enero de 2025 y mayo de 2026 las exportaciones del departamento hacia el vecino país alcanzaron un promedio mensual de 13.6 millones de dólares.

Durante ese lapso, el departamento exportó 230.9 millones de dólares, ubicándose como el segundo departamento con mayores ventas hacia Venezuela,  superado por Bogotá. Además, concentra el 15,2% del total de las exportaciones nacionales dirigidas a ese mercado.

El dinamismo comercial se concentra en alimentos y bebidas, materiales de construcción, productos agroindustriales, manufacturas, insumos industriales, transporte y servicios logísticos. 

Nuevas oportunidades 

La reapertura fronteriza también permitió que numerosas empresas recuperen clientes, proveedores y aliados estratégicos perdidos durante los años de cierre. 

A ello se suma la aparición de nuevas oportunidades de negocio impulsadas por la recuperación de las cadenas logísticas y el incremento de los contactos entre empresarios de ambos países.


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Quintero asegura que hoy existe una mayor disposición para desarrollar alianzas comerciales, representar marcas y ejecutar proyectos de inversión conjunta. “Los empresarios de ambos países han demostrado que existe una voluntad real de construir una integración económica sostenible”, dice.

En cuanto a la percepción del mercado venezolano, el dirigente considera que los empresarios colombianos vuelven a verlo como  destino atractivo debido a la cercanía geográfica, la complementariedad productiva y los históricos vínculos comerciales entre los dos países.

“La confianza ha venido aumentando, y esperamos que las nuevas decisiones de inversión conjunta empiecen a darse pronto”, afirma. Aunque el panorama es positivo, la cámara reconoce que aún existen obstáculos que limitan el crecimiento del comercio binacional. Entre ellos figuran los aspectos logísticos, regulatorios y financieros que requieren coordinación entre ambos gobiernos y el sector privado.

La política migratoria  

La diáspora venezolana en Colombia desde que llegó el presidente Petro al poder fue un reto. Las cifras lo demuestran: cerca de 2.8 millones de venezolanos residen actualmente en Colombia, de los cuales alrededor de dos millones cuentan con algún mecanismo de regularización, mientras más de 800.000 permanecen en condición irregular.

Sobre este tema, Ronal Rodríguez, vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario, cuestionó los resultados de las políticas implementadas en los últimos años y asegura que el proceso de regularización aún está lejos de concluir. “El proceso de regularización no está completo”, sostuvo y advirtió que miles de niños, niñas y adolescentes continúan sin acceso pleno a mecanismos de protección migratoria. Asimismo, considera que instrumentos como el PEP-Tutor han tenido un impacto limitado al cubrir un porcentaje reducido de la población venezolana.

Desde su perspectiva, Colombia debe reconocer la magnitud del fenómeno migratorio y fortalecer las políticas de integración, e insistió en la necesidad de articular esfuerzos entre el Gobierno nacional y las administraciones locales para avanzar en la regularización y garantizar el acceso efectivo a derechos.

Seguridad binacional 

La seguridad binacional constituye otro de los puntos críticos del balance hecho por Rodríguez, quien sostiene que la recuperación de las relaciones diplomáticas no se tradujo en una coordinación efectiva entre las autoridades de ambos países frente al crimen organizado y los grupos armados ilegales.
“En materia de seguridad es quizá uno de los puntos más rojos que queda de la relación”, precisa al relacionar la crisis humanitaria en el Catatumbo, el desplazamiento de más de 100.000 personas y el fortalecimiento de organizaciones ilegales con la falta de cooperación institucional entre Bogotá y Caracas.

Rodríguez también manifiesta su preocupación por denuncias sobre presuntas actividades de organismos de seguridad venezolanos en territorio colombiano y por la permanencia de ciudadanos colombianos detenidos en Venezuela, casos que no recibieron una respuesta diplomática eficaz.

Aún cuando la reapertura fronteriza es un avance significativo del Gobierno saliente, el fortalecimiento del comercio, la atención al fenómeno migratorio, la cooperación en seguridad y la consolidación de una diplomacia a largo plazo siguen siendo las tareas pendientes entre Colombia y Venezuela

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