Sin un puesto de control migratorio en Tibú, el territorio con mayor área de frontera de la región: 124 kilómetros, es imposible asegurar un intercambio comercial y social regulado.
Así lo reveló el alcalde de esta localidad, Jesús Alberto Escalante, quien señaló que en este momento “todos los que entran son ilegales, mientras no tengamos un punto de migración o, en su defecto, un funcionario que nos acompañe”.
Según el mandatario, si bien allí se repite la historia de Cúcuta donde los migrantes pasan a adquirir alimentos, también hacen su aparición los maleantes.
“Algunos llegan a manejar mafias del contrabando, mientras que otros especulan con los precios”, declaró.
Según Escalante, la canasta familiar se incrementó entre un 60 y 70 por ciento, especialmente en productos como la harina, el arroz, los huevos, el aceite, y las verduras que superan el 100 por ciento de incremento.
Además, la delincuencia también va en aumento, en hurtos de motocicletas, robos a mano armada, y otros.
“Nuestro pie de fuerza es reducido, especialmente en Policía pues hay 37 efectivos, incluidos los administrativos, Sijin, policía ambiental y las demás especialidades”, comentó el alcalde. “Por eso necesitamos el apoyo de Migración Colombia; para que sea un elemento más en el control que se requiere en nuestro municipio”.
La sugerencia del funcionario es que el puesto de control se ubique en el corregimiento de Tres Bocas, por ser un paso transitado habitualmente y con una ubicación privilegiada, a menos de 20 minutos del casco urbano.
Otra zona que propone es la vereda M-14, por donde actualmente hay una trocha habitualmente usada para el tránsito de personas, “la cual podría ser legalizada, para que sea uno de los pasos fronterizos oficiales”, dijo Escalante.
Migración Colombia informó que para dar respuesta a la petición del alcalde, este debe hacer la solicitud a la entidad, que estudia la viabilidad, según el flujo de viajeros y otros aspectos.
La Opinión
