La mano de los colonos llegó a territorio u’wa, esta vez para mejorar las condiciones de movilidad para más de 300 indígenas de Toledo y Chitagá, con una intervención sobre diez kilómetros de uno de los corredores ancestrales de los nativos.
El camino, que va desde Puerto Uncacías hasta Segovia, en la región del Sarare, tiene más de un siglo de construcción pero, según el gobernador indígena, Bladimir Moreno, llevaba unos 50 años sin recibir más atención que la que ha podido darle la comunidad.
El proyecto fue ejecutado por la Corporación Misión Social, de Cúcuta. Bladimir Patiño, su director ejecutivo, destacó los resultados, pese a las dificultades de acceso a la zona, así como a la desconfianza hacia el patrocinador del proyecto: Ecopetrol.
Aunque cada acercamiento de la empresa suele interpretarse como una invasión, en esta oportunidad la labor fue más sencilla, por el estricto seguimiento de la comunidad sobre cada movimiento.
Pero facilitado el ingreso, resultó más complejo viajar a Samoré, donde está ubicado el resguardo.
“La llegada en hora y media, se convirtió en un recorrido de más de cuatro horas, en una época de fuertes lluvias”, relató Patiño. “Iniciamos obras en febrero del año pasado, cuando el invierno estaba crítico”.
Los aguaceros parecían ser el impedimento, pero no desanimaron a los uw’a que pusieron mano de obra en la reconstrucción de sus pasos.
“Pedían que no se involucraran elementos arquitectónicos modernos; era solo ampliar el camino”, agregó Patiño.
Además de empedrar, también se hicieron empalizados con árboles talados del sector, en forma controlada por la comunidad, en los sectores donde la humedad afectó los caminos.
“Este fue un trabajo que demostró que se puede hacer la consulta y trabajar según las necesidades del pueblo, y sumar la responsabilidad empresarial”, puntualizó Patiño.
Cabe señalar que Ecopetrol y Cenit invirtieron más de $363 millones en este proyecto.
De otro lado, el gobernador indígena informó que este mes se iniciará una obra similar, financiada con recursos de regalías, para recuperar 49 kilómetros de caminos en Santander.
El objetivo es que estas rutas y las de Norte de Santander se encuentren, para que los u’wa accedan a su territorio sin dificultad.
“En Boyacá también queremos que se haga lo mismo, pero están pendientes los estudios”, comentó Moreno.
Igualmente, está en mora la adecuación de algunos pontones afectados por las lluvias.
De acuerdo con Patiño, el 95 por ciento de estos no se encuentra en buen estado y urge que sean atendidos antes de que regresen las lluvias.
*La Opinión
