El robo de un fusil Galil 5.56 a un policía en Puerto Santander, cuando intentaba disuadir una riña, enrareció el ambiente de convivencia allí, al extremo que entre sábado y el Miércoles Santo, los 10 mil habitantes dijeron estar bajo una especie de estado de sitio.
El diario vivir se transformó de manera abrupta, dijo el personero del municipio, Diego Ramírez, producto de los operativos de control que se desataron tras el robo del fusil.
“Pudimos ver más policías que de costumbre en la calle, largas filas de personas esperando ser requisadas, y movimiento de tropas por todos los barrios, lo que causó malestar en la comunidad, que no está acostumbrada a vivir en un ambiente de persecución”, dijo un vocero comunitario.
El robo ocurrió en la noche en el barrio El Porvenir, bajo pertinaz llovizna, hasta donde fueron cuatro policías en dos motos, entre ellos el sargento Eduard Quintero, responsable del arma perdida.
Quintero descargó el fusil en el manubrio de la moto para secarse la cara. Entonces sobrevino la riña que produjo la intervención de los policías para tratar de impedir la gresca.
Pasaron tres minutos para que Quintero, quien goza del aprecio de los porteños, por cuanto trabaja con niños y jóvenes, se diera cuenta de que había dejado su arma en la moto. Cuando quiso ir por ella, ya se la habían llevado. A partir de ese momento, la presencia de policías de todas las unidades inundó las calles de Puerto Santander. Desde el Esmad hasta los carabineros, pasando por Fiscalía y CTI llegaron para apoyar la búsqueda del arma.
Fue esta inusitada e inesperada reacción de la Policía la que llevó el martes a habitantes y comerciantes a solicitar que bajaran la intensidad de los controles, pues las actividades normales, la economía, el turismo, entre otras, se estaban afectando, cuando se buscaba un respiro a la dura crisis social.
Esto dio resultado y desde el jueves la implacable búsqueda del fusil amainó.
No obstante, líderes comunales, en un acto de solidaridad con Quintero, conformaron grupos de búsqueda para ir por las casas a pedir a quien tuviera el arma que la entregara, que la dejara abandonada en algún lugar en que se pudiera encontrar, porque por culpa de dos o tres delincuentes, la convivencia del municipio no puede seguir sobresaltada, según dijo el líder social Ramón Vergel.
Habla la Policía
El comandante (e ) de la policía de Cúcuta, coronel Javier Barrera, confirmó a La Opinión la pérdida del Galil 5.56.
“Sí, se perdió, y lo estamos buscando, porque no se puede perder en cuatro calles”, dijo el oficial.
Negó que en repesalia por la perdida del arma se hubiera dado mal trato a los ciudadanos porteños.
Barrera insistió en que así como sus hombres salen en búsqueda de un televisor que se roba la delincuencia a la gente, de la misma manera están tras el fusil que desconocidos hurtaron esa noche.
Recalcó que la Policía no está impidiendo que se desplace la gente, ni se está abusando con la gente.
Dijo que se adelantan labores de inteligencia y se vendrán allanamientos ordenados por las autoridades competentes.
Aseguró que el sargento Eduard Quintero no estaba borracho; ‘estaba cumpliendo con su deber’.
