En este municipio de Norte de Santander existe un espacio que guarda en su interior cientos de objetos que fueron usados por nuestros antepasados.
A dos cuadras y media del parque principal está escondido entre las casas de este pueblo el restaurante La Bomba, llamado así porque en algún momento se usó para vender combustible, y allí, aún permanecen recuerdos de ello. Un lugar que guarda reliquias de la historia, lo más sorprendente es que la mayoría siguen funcionando.
En un corto recorrido, se pueden apreciar planchas que funcionaban con carbón, televisores y radios antigüos, un violín hecho a mano por un salazareño y una bayoneta usada en la guerra de los mil días. Estos, y otros maravillosos objetos que no se encuentran a la vuelta de la esquina.
La Opinión visitó este pequeño lugar de Salazar de Las Palmas y estas son algunas imágenes de nuestro reportero gráfico Luis Alfredo Estévez.
