Todo hace parte de un plan que lejos está de ser perfecto y que es susceptible a ir teniendo cambios y variantes. Durán, un artista fusión, tiene claro el mapa de ruta en su carrera artística, en el que tiene proyectado una saga musical con siete trabajos discográficos.
Está a punto de lanzar su tercera producción musical, pero dentro de dicho plan no cuenta su álbum debut, ‘Bendito Beat’, e inicia desde su segundo disco, el polémico ‘Del fandango al infierno’, en el que muchos lo encasillaron como una artista urbano, mientras que otros lo señalaron como un artista obsceno.
Lo suyo es la fusión, tras un proceso de investigación que hace 15 años lo llevó a vivir en San Basilio de Palenque, para aprender su dialecto y tocar la tambora. También estuvo una larga temporada viviendo en un cerro junto a unos monjes donde empezó a encontrar su sonido y a hacer el mapa de ruta que desea recorrer, aunque el camino sea el más largo y difícil de entender.
¿Cómo culminó el proceso de su anterior álbum, ‘Del fandango al infierno’?
El pasado disco fue atemporal. La fecha de lanzamiento no es coherente con la fecha de lo que sucedió con el público, porque lo empecé en el 2001, lo terminé en el 2008 y lo lancé en el 2010. Era un momento musical muy complejo para mí, porque casi decido dejar la música.
¿Por qué quería tomar esa decisión?
Porque no estaba pasando nada con el tema de la fusión. Era todo lo contrario a lo que sucede hoy, que la gente escucha cumbia y muchos artistas se están interesando en ella, mientras que en aquel entonces la vaina era muy tropipopera y la gente lo miraba a uno un poco raro cuando le metíamos algo de folclor, era mal visto, como corroncho. Por eso duré tanto tiempo haciendo ese álbum con la duda de lanzarlo y se termina lanzando en 2010, pero desde 2008 con algunos sencillos. Pese a mi tiempo en la música, siento que mi carrera comenzó en 2008.
¿Y cuáles son sus nuevas inquietudes musicales?
La curiosidad musical ha estado a flor de piel. Me considero melómano porque escucho música y no solo de un género. Trato de saber de todo profundizando en unas cosas más que con otras. El nuevo disco, ‘Planeta Rica’, es otra mezcla muy rara porque es el encuentro de canciones nuevas con temas muy viejos, las que al principio hice pero que sentí, en su momento, que quizás estaban muy locas o que sentía que no iban a funcionar. Es un álbum en el que trato de cerrar inquietudes que dejé abiertas en el primer álbum, porque fue un disco muy mal entendido.
¿Por qué?
Creo que fue mal entendido para bien y para mal. Mal entendido desde el punto de vista religioso, desde las letras, incluso desde el punto de vista del concepto que hay detrás de Durán, porque para mucha gente soy reggaetonero, para otra gente soy el artista obsceno. Nunca tuve la oportunidad de aclarar, de primera mano, qué es Durán, y se dejaron cosas entredichas que estoy tratando de cerrar con este álbum.
‘La Morita’ es la primera canción de su nuevo disco...
Es una canción completamente nueva, que nació este año y que no estaba pensada ni como sencillo, pero simplemente se dio y todo se cocinó muy rápido y la gente la ha recibido muy bien.
Y el resto
La primera canción del disco es ‘El Duende’, que la hice a los doce años y ahora tengo 34 años. Cuando la empecé a tocar la gente me miraba muy mal, por lo que la dejé de lado, incluso me hacían sentir que eso que había hecho con la cumbia con esa canción estaba muy mal. Pero no hace mucho, la reinterpreté en un programa que me invitaron y la canción empezó a tener vistas en las redes sociales.
Bogotá | Colprensa
