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Cucuteña contribuyó en la realización de los Olímpicos de Río
Evelyn Santiago Felizzola dejó por 22 días su regular dinámica laboral en Cerámica Italia, para servir a los atletas y al público.
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Viernes, 26 de Agosto de 2016

El manejo del idioma inglés, la capacidad de trabajo en equipo, la iniciativa de ayudar sin ningún interés monetario y las ganas de vivir los Juegos Olímpicos tras el telón, llevó a la cucuteña Evelyn Santiago Felizzola a vivir una experiencia gratificante a sus 26 años de vida: ser voluntaria en el evento realizado del 5 al 21 en Río de Janeiro, Brasil.

Casi dos años duró el proceso de inscripción y selección, por parte del Comité Olímpico de la ciudad brasileña, de quienes quisieron trabajar ad honorem en las justas. Felizzola dejó por unos 22 días sus labores en Cerámica Italia como líder de Marketing Digital, empresa que le brindó todo el respaldo, para prestar sus servicios a los atletas y visitantes en Río.

Fue su primera experiencia como voluntaria y además fuera del país, por ello quiso compartirla con los demás, con el fin de advertir que es “una oportunidad que está ahí para todo el mundo”, porque “cuando la gente se entera que estás en este evento cree que es lo más difícil o imposible de lograr, pero realmente no”.

¿Cómo fue ese proceso para ser voluntaria?

A través de la web se desarrolló este proceso, me inscribí, llené un formulario bastante grande con los datos básicos, idiomas que hablo, me preguntaron qué me gustaría hacer en los juegos, mi trabajo y mis estudios cursados. Luego hicieron una entrevista grupal vía on line con postulados de otros países, en la que me tocó con  otro colombiano, una persona de Brasil, de Kazajistán, de Italia, de China y México. Lo importante era saber inglés o el idioma de la ciudad sede, en este caso portugués.

¿Qué pasó después de la entrevista?

En ese momento me dije: esta experiencia la quiero vivir, pues solo con una entrevista pude ver la interacción cultural que iba a tener si llegaba a ser escogida. Después, tuve que cumplir diversas pruebas de idiomas por internet. Se presentaron más de 230 mil voluntarios y fueron seleccionados 50 mil, la mayoría eran de Brasil, pero también hubo muchos colombianos.

¿Qué te motivó a ser voluntaria?

Para el Mundial de Fútbol Brasil 2014 tuve la intención de ser voluntaria, porque me gusta el fútbol, pero los tiempos para el proceso no me dieron. Como me gusta el deporte decidí inscribirme para las Olimpiadas, quería ver de cerca a los grandes atletas luchar por su sueños.

¿Qué ocurrió cuando te confirmaron la aceptación?

Cuando me llegó la carta de aceptación al correo fue algo increíble, saber que serás parte de un evento tan significativo fue mi día más feliz hasta ahora. Luego vinieron más entrenamientos on line sobre los lugares en donde se desarrollaron los Olímpicos, los deportes, los escenarios, el espíritu olímpico, la carta olímpica y hasta nos hablaron de la importancia de los valores. También fui capacitada en las labores que me tocó cumplir.

¿Cuál fue tu misión en Río?

Las funciones de los voluntarios fueron muy amplias: apoyo a las delegaciones, a la prensa y medios de comunicación, respaldo operativo en los escenarios, para que los participantes pudieran usarlos, desde recogebolas hasta atención al público. Yo fui ‘events services’, es decir, servir en los eventos; cumplí tareas de control de acceso del público, organizar el ingreso de los deportistas a los escenarios y ayudar en las ceremonias de premiación.

Usé uniforme azul, me asignaron a la Arena Olímpica, en donde se hicieron las competencias de gimnasia, y lo más gratificante fue ver en el mismo lugar a mi paisano cucuteño Josimar Calvo mostrar sus habilidades, eso le agregó más valor a mi experiencia.

¿Cuántos días estuviste en Brasil?

Uno de los requisitos indispensables era tener diez días disponibles durante los juegos, más tres para el entrenamiento en Río. Me fui el 3 de agosto y regresé el 24. En ese lapso vi competir a  Michael Phelps en natación, a Simone Biles en gimnasia, a Usain Bolt en atletismo y a Rafael Nadal en la semifinal del tenis.

Sin embargo, lo más emocionante fue estar cerca a los atletas de mi país mientras participaron, verlos luchar y ver las barras de Colombia. Vi ganar a Caterine Ibargüen y a Mariana Pajón. Oír desde allí el Himno Nacional y admirar la izada de la bandera tricolor en lo más alto es lo más hermoso.

¿Qué recibiste a cambio de ser voluntaria?

Esto no se hace por dinero, pues el apoyo que recibimos fue un 15% de descuento en los tiquetes aéreos, la alimentación y una tarjeta para el transporte en Río. El hospedaje corrió por nuestra cuenta, pero eso no importa, porque fue una experiencia que el dinero no lo va a comprar. Junto con los dos colombianos y un boliviano voluntarios pagamos la estadía en un apartamento.

¿Y lo más difícil de tu labor?

Hablar en inglés fue difícil, debido a que una está acostumbrada al inglés americano. Recuerdo que el primer día se me acercó un hombre de Holanda, casi no le entendía su inglés. El inglés de los rusos también fue difícil comprenderlo y había bastantes rusos, pero fue un proceso de aprendizaje rápido a medida que pasaron los días.

Leonardo F. Oliveros | leo.oliveros@laopinion.com.co

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