Desde Vallester, emblemático barrio de la ciudadela La Libertad, un soñador, se desplaza diariamente hacia el Centro Comercial a Cielo Abierto, donde es común ver a este personaje, maleta en mano, que camina y escoge a mañana y tarde un sitio para desarrollar su trabajo. Tiene visos de aventurero, y desde los siete años de edad ya tenía en su imaginación lo que quería ser en la vida a pesar de las dificultades económicas que sobrellevaba su señora madre en el hogar.
Sebastián Cáceres Cáceres, es un joven de barriada de mediana estatura, ojos oscuros y mirada serena, y a sus 21 años, su temperamento es serio y retraído, aunque demuestra en ocasiones energía y vivacidad en el trato.
Su mamá María Elena Cáceres en su afán de educar bien a su único hijo, lo matriculó cuando tenía solo siete años de edad en el otrora Centro Cultural Municipal, hoy Secretaría de Cultura de Cúcuta. Allí hizo un curso de música donde aprendió a tocar flauta dulce. Luego le dieron a escoger entre varios instrumentos para su estudio y se inclinó sin pensarlo dos veces por el sonido del saxofón. Años después en el municipio de Los Patios, bajo las órdenes del maestro Miguel Romero (q.e.p.d.), adquirió los primeros conocimientos de teoría musical y armonía y una mínima base sobre composición.
Este cucuteño, con visos de autodidacta, que algunos ya lo identifican como el hombre del saxofón ha tenido que pasar las ‘verdes y las maduras’ en su corta trayectoria musical en busca del sustento para sobrevivir; cuenta que se lanzó al rebusque de manera atropellada, pero con convicción; al comienzo se le dificultaba una barbaridad, porque en su repertorio solo contaba a duras penas con dos canciones: La internacional ‘Moliendo Café’ del venezolano José Manzo y la colombiana ‘Pueblito Viejo’ del maestro José A. Morales.
Con instrumento prestado se dió a la tarea de practicar y montar un tema cada día y en pocas semanas ya se daba el ‘lujo’ de no repetir canción en su jornada de trabajo.
A punta de ahorro diario, logró hace tres años reunir para comprar un modesto saxofón Alto Jinbao, que lo estrenó con su predilecta ‘Ojitos chinos’ del Gran Combo de Puerto Rico. Pareciera que a este muchacho, la música le brotara por los poros. Explica por otra parte, que a puro oído tiene ya en su repertorio un poco más de 250 canciones, principalmente de música bailable y popular colombiana, además de salsa, jazz y algunas célebres interpretaciones de Frank Sinatra como New York, New York y “Llévame volando a la luna” entre otras.
Los personajes que más admira: Héctor Lavoe y Willy Colón.
Como costumbre, abre sus presentaciones con música ska One-step Beyond del grupo británico Madness. Y para variar, en sus ratos libres, con un grupito de amigos del barrio, en una pequeña agrupación practica música punk donde hace de baterista.
Entre sus sueños y sus metas están: Escribir composiciones y crear una orquesta de salsa. Por estos días no se cambia por nadie, logró poco a poco conseguir el dinero para la matrícula y fue admitido en la Universidad de Pamplona para Licenciatura en Música.
Texto y Fotos Obando
