El alcalde, César Rojas, calificó de intransigentes a las 14 familias que viven con 24 niños a las afueras del centro de migraciones de Cúcuta, en el barrio Pescadero.
Los niños duermen en la calle, hacen sus necesidades fisiológicas en el canal Bogotá y algunos no van a la escuela, lo que tiene preocupada a la administración local, pues cada vez aumentan las quejas de la comunidad vecina.
Según Rojas, la apreciación la hace con relación a que a las familias se les ha brindado ayudas, pero las rechazan.
“Nosotros les hemos ofrecido la oportunidad de trabajar, pero lo que quieren es casas”, dijo el alcalde, quien exigió al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) ponerse al frente de la situación.
“Son personas intransigentes que no quieren sino casa, carro y beca y así no se puede, porque no tenemos los recursos para eso”, dijo el mandatario.
La alcaldía informó que cuando la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) cerró los albergues dio por terminada la atención humanitaria, y que no hay ninguna línea especial del gobierno para darles casa a los deportados, pues deben conseguirla, igual que los demás.
“La administración local lo que quiso fue ayudar a las familias, dándoles unos mercados, y buscó que se les extendieran los contratos con el DPS y un albergue por 15 días, pero no quisieron aceptar los trabajos, porque son de medio tiempo”, dijo el secretario de Gobierno, Óscar Gerardino.
El secretario de Seguridad Ciudadana, Mauricio Franco, se reunió ayer en una mesa con el Icbf y otras entidades para dilucidar una salida al problema social.
“Entiendo que el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar ya va a tomar unas medidas con las familias y se consideró crear una mesa institucional, incluyendo a Carlos Luna, presidente de la Cámara de Comercio, para ver si es posible ayudarles a buscar empleo a los jefes de hogar”, indicó.
El director del Icbf en Norte de Santander, Eustaquio Cuervo Pineda, dijo que se restablecerán los derechos de los niños, haciendo que los padres los lleven a los diferentes programas de Bienestar Familiar, y se comprometió a no quitárselos.
El Icbf se comprometió a elaborar un listado de los niños para que reciban su alimentación y su educación, mientras sus padres van gestionando actividades de vivienda y empleo que tienen que hacer a través del municipio.
La Opinión
