Los vendedores callejeros de Cúcuta tendrán una nueva oportunidad de conseguir su sustento, pero esta vez no desde el espacio público, sino a través de un empleo formal que les está ofreciendo la alcaldía.
Será también la oportunidad para que abandonen la informalidad, y para ello desde ayer las secretarías de Seguridad Ciudadana y Gobierno emprendieron un censo con el que se busca caracterizar a esta población que vive de las ventas ambulantes.
Mauricio Franco, secretario de Seguridad Ciudadana, explicó que el censo se aplicará en esta primera fase únicamente a los vendedores que ejercen su oficio en el cuadrante comprendido en las avenidas Cero a la Séptima y calles 9 a la 16, en el centro.
La información que se aspira a recoger de estos vendedores es cuántos son, cuáles son sus ingresos, cuántas familias, el tiempo que llevan en las ventas callejeras, clase de mercancía que venden , nivel académico, si son madres cabeza de hogar, entre otros aspectos.
“El propósito es ofrecerles a estos vendedores un empleo formal y a cambio abandonen el espacio público en el que permanecen”, dijo Franco.
El contrato inicial es por cuatro meses y con derecho a liquidación, precisó.
El secretario de Gobierno, Oscar Gerardino, anunció también que a las personas que así lo deseen se les vinculará a la educación superior a través del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) y de las universidades locales.
Las ventas informales alcanzaron su máxima expresión en los últimos cuatro años y el fenómeno se agudizó por la recesión económica que se derivó del cierre de la frontera en agosto del año pasado. En el último año se calcula que unas 15 mil familias obtienen su sustento de actividades informales como las ventas de mercancías y combustibles, según voceros de organizaciones sindicales como Sintragasolina.
“Lo que se pretende con la política de generación de empleo que estamos lanzando es que la población que hace parte de la informalidad tenga alternativas distintas para conseguir su sustento, sin necesidad de estar en el espacio público, que es de todos”, dijo Gerardino.
Agregó que en el caso de los vendedores ambulantes la idea es no salir a atropellarlo sino a proponerles oportunidades laborales mediante las cuales puedan obtener ingresos de manera digna.
Hablan los vendedores
José Luis Mora, de 48 años, vendedor de pasteles en la calle 15 entre avenidas Cero y 1 recibió con alegría el anuncio del empleo que le ofrece la alcaldía.
“Esto en la calle está muy duro, por eso felicito a la alcaldía por la oferta que nos está haciendo, la cual consideramos es real”.
No obstante, Adelina Flórez, de 35 años, madre cabeza de hogar y vendedora de jugos desde hace diez años en el centro, dijo que la oferta es buena siempre y cuando se mantenga durante el año, “porque si no tenemos empleo quién nos va a dar de comer?
La alcaldía ofrecerá además de empleo programas de formación para emprenderores con el Sena.
La Opinión
