Las condiciones de atención para los refugiados en Cúcuta cambiaron significativamente.
Camas nuevas, juegos para niños y utensilios de cocina son solo algunos de los cambios que hizo el Centro de Migraciones para atender a esta población vulnerable.
Así lo informó el padre Francesco Bortignon, director del refugio, quien presentó el remodelado sitio que entró en operación este 2016.
Los aportes de privados brindaron la posibilidad de lograr que en conjunto se hiciera esta remodelación.
Según Hans Hartmark, jefe de la oficina Acnur -Cúcuta, es importante tener este lugar bien adecuado para cualquier situación que pueda surgir.
“En este contexto, tener aliados es clave, y un aliado importantísimo es tener el centro de migraciones”, dijo Hartmark.
Acnur se vinculó al proyecto donando dos habitaciones para grupos familiares y aportó para la adecuación de la futura sala lúdica.
Global Comunity, otra entidad aportante, donó el piso de la cocina, el cual no era apto, así como una cocina inoxidable, para atender hasta 100 personas.
“Hemos podido mejorar las condiciones para que esta población reciba una atención primaria y pueda ser orientada hacia las rutas institucionales exitentes de atención”, dijo el coordinador del programa Prointegra - GIZ, Frank Faiss.
GIZ donó el cambio total del piso en todo el centro de migraciones y entregó un cuarto frío para el almacenamiento de perecederos.
Cerámica Italia donó la cerámica y la Cruz Roja aportó sillas, mesas y espacios, siendo este un ejemplo de trabajo conjunto.
Willington Muñoz, coordinador del Centro de Migraciones, agregó que esta adecuación no solo sirvió para mejorar la estancia de los refugiados, sino que amplió el servicio a 20 personas más.
Desde 1973 el Centro de Migraciones ha atendido a unas 90 mil personas. En esa época, cada año Venezuela deportaba 5.000 colombianos que llegaban a este sitio antes de poder establecerse en la región o retornar a sus lugares de origen. Actualmente cuatro familias se hospedan en el lugar.
La Opinión
