Walter Morales, 48 años y padre de tres hijos, confiesa que ha sobrevivido de milagro en Cúcuta. Nadie le da empleo y para ganar su sustento le toca acudir a la venta de tiempo telefónico en la calle, por su propia cuenta, y a la solidaridad de sus amigos y familiares.
Conseguir trabajo en Cúcuta, dice, es una misión imposible para una persona que para movilizarse tiene que hacerlo en silla de ruedas, como es su caso.
“Esa es mi mayor dificultad, conseguir empleo; aquí en Cúcuta no hay para los discapacitados”, dice.
Su caso es mucho más meritorio, por que ha representado al departamento en juegos nacionales en el deporte de tenis de mesa. En las últimas justas, en Ibagué, ganó medallas, y su representación allí la hizo sin apoyo del departamento, “que ni raqueta me dio”, dijo.
Ana Luisa Quintero, 28 años, sordomuda, asegura que a duras penas logró sacar el bachillerato y aunque su sueño es ser abogada, esta meta ha tenido que aplazarla por falta de apoyo económico y porque la ciudad no está hecha para personas con su discapacidad.
“Movilizarse es un riesgo”, asegura.
A situaciones similares a las de Morales y Quinteros también se enfrentan en el departamento las 75 mil personas con problemas de discapacidad de que se tiene conocimiento.
La atención no solo en educación y en lo laboral esta negada para muchos discapacitados, también en salud, en recreación y deporte, aspectos estos en los que la ciudad aún está huérfana para esta población, dice Morales.
Por ejemplo, la Alcaldía aún no despega los programas dirigidos a atender a población y solo lo hará en mayo, dijo el secretario de Bienestar Social, Telésforo Blanco.
El apoyo presupuestado en la presente vigencia se refiere a atención sicológica y jurídica, para colaborarles a fin de que logren gestionar las ayudas que el estado les brinda en educación y salud, dijo el funcionario.
En mayo, dijo, se espera dotar a estas personas con sillas de ruedas, bastones y complemento alimentario.
Pero en lo que más requiere esta población, el empleo, el municipio no tiene ninguna propuesta en el corto plazo. “Estamos gestionando, a fin de generar empleo a las madres cabeza de hogar con problemas
con discapacidad.

(Walter Morales asegura que en la ciudad no le ofrecen oportunidades de empleo a la población discapacitada.)
El alto consejero para la discapacidad en Norte de Santander, Jesús Romero, mencionó que la atención para esta población debe tener el carácter de prioritario, “como lo estipula la ley”.
En este orden dijo que el compromiso del gobierno departamental es en la inclusión laboral para discapacitados, el mejoramiento de la atención prioritaria en salud y la implementación de estrategias y acciones para la inclusión educativa y sociocultural de la población.
*La Opinión
