Solo una persona muerta en hechos violentos se ha registrado este año en Villa del Rosario, situación que tiene en relativa calma a las autoridades del municipio.
Sin embargo, según el secretario de Gobierno, Nelson Barbosa, si bien se ha preservado la vida de los rosarienses, hay preocupación en algunos sectores por el incremento de casos de extorsión y robo.
Los barrios Antonio Nariño, La Parada, y Villa Antigua son los más afectados, pues su continua actividad comercial y presencia de estudiantes con objetos de valor son factores que atraen a los ladrones.
Según se conoció, actualmente hay varios negocios de La Parada que son blanco de los extorsionista quienes, al parecer, provienen de Venezuela y aprovechan la desolación del sector, por el cierre de la frontera, para intimidar a los comerciantes.
Como parte de las acciones de investigación que se adelantan, hace menos de una semana fueron expulsados dos extorsionistas venezolanos que cobraban diversas sumas de dinero para permitir el paso de personas por las trochas fronterizas binacionales.
Pese a tener algunos resultados, para el secretario de Gobierno aún falta que la comunidad se comprometa a hacer las denuncias, con el fin de que las autoridades logren capturar a los malhechores.
“Es comprensible que haya temor y que quieran proteger sus vidas antes de dar una declaración”, dijo. “Pero no basta con decir que los amenazan; al menos, se requiere un indicio, mínimos detalles, para apoyarlos, más su denuncia formal”.
Entre las actividades hechas para solucionar la situación, Barbosa indicó que el fin de semana se limpió el llamado Lote del miedo, un sector abandonado en inmediaciones de la zona histórica, que era aprovechado no solo como basurero, sino como escondite de personas en condición de calle.
De otro lado, se indicó que este no es el único inconveniente que actualmente afronta la administración municipal, pues está por cumplirse el desalojo en las dos invasiones que se establecieron a las afueras del casco urbano.
De acuerdo con el alcalde, Pepe Ruiz, hay una resolución firmada desde 2014 que ordenaba despejar los lotes que hoy tienen asentamientos.
“Si en ese año se hubiesen tomado las decisiones oportunas, no habría caído la gente allí”, señaló.
Para cumplir con la resolución, inicialmente se hará un censo de los habitantes de las invasiones y se prevé el apoyo con el pago de arriendos por tres meses.
El alcalde agregó que todavía no hay fecha para los desalojos, y que “hay gente que está jugando con eso, diciendo ‘ya vienen, vamos a pelear’, y no es de ese modo, pues cumplimos con la ley, se hace el censo y luego se les notifica”.
La Opinión
