El gobierno nacional les puso buses y coordinó todo lo correspondiente a los niños que todos los días deben cruzar la frontera para ir a clases, pero se les olvidó un detalle en el caso del colegio Manuel Antonio Rueda Lara, en Villa del Rosario: no hay energía eléctrica.
Agotados y acalorados, los estudiantes de la sede Antonio Nariño, solo pueden estudiar dos horas de clase al día.
Desde el 18 de enero, los 280 niños que estudian en esa sede entraron a clases, pero el horario de ingreso se modificó debido a la falta de electricidad, dijo uno de los padres de familia.
Según Irene Gamboa, la falta de luz no permite que los pequeños cumplan a cabalidad con su día académico, porque tienen problemas para prestar atención y leer el tablero.
“¿Cómo es posible que ya haya pasado una semana y el colegio siga sin energía? Se están perdiendo las clases, porque el colegio tiene una deuda con el servicio público y nadie quiere responder”, dijo la mujer. “Dónde están los derechos de los niños. Ellos merecen tener un lugar digno para estudiar”.
Los maestros también se quejan por la falta de energía, pues tienen que gastar el doble de tiempo para enseñar a los estudiantes. Además de que los tableros no pueden ser usados porque no pueden leerse.
En la tarde, los estudiantes pasan por lo mismo, dado que solamente tienen tres horas para leer lo que tienen que normalmente hacer en una jornada continua.
El rector del colegio, César Augusto Uribe Carvajal, dijo que el municipio tenía una deuda con Centrales Eléctricas y por ese motivo se dio el corte. El secretario de Educación de Villa del Rosario dijo que el alcalde pasado incumplió con los pagos.
*La Opinión
