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Cúcuta
El hada madrina de los gatos en Niza
La labor de esta profesora pensionada va más allá de brindarles agua y un plato de comida a sus mascotas.
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Martes, 2 de Agosto de 2016

Un gato casi en los huesos maullando al pie de su casa en Niza, hace seis años, hizo que Rosalba Flores comenzará con su labor animalista en el barrio. Asegura que no pudo dormir de pensar que el animal estuviera sufriendo por hambre y frío, por lo que le acomodó un espacio en su casa y le dio un plato de comida.

Luego vinieron otro gato, otro y otro más a su casa. En un abrir y cerrar de ojos tenía cinco gatos en su biblioteca y los animales seguían llegando puesto que eran abandonados en un lote contiguo a su residencia.

Como Flores no tenía espacio para más gatos en su casa, ni corazón para dejarlos desamparados, optó por construirles dos refugios con tablas y zinc en el viejo lote, con el paso de los años el número de gatos se acrecentó. Llegó a tener hasta 40 gatos en este sitio.

“La gente se daba cuenta que yo les daba de comer y cuidaba a estos animalitos y empezaron a botarlos allí, por lo que busqué ayuda de un amigo veterinario para empezar a esterilizar a los gatos”, explica Flores mientras asegura que ninguna de sus gatas a parido en este lote, pues ha esterilizado a unos 100 felinos.

La labor de esta profesora pensionada va más allá de brindarles agua y un plato de comida a sus gatos a las 6:30 a.m. y a las 5 p.m., cuando están enfermos los lleva al veterinario y los acomoda en su biblioteca personal mientras se recuperan en busca de un nuevo hogar que los adopte.

Entre risas comente que ni siquiera cuando los da en adopción sus mascotas logran deshacerse de ella.  Aunque ha varios ya les ha encontrado un hogar sigue llevándoles el concentrado porque la condición de los adoptantes es ella les suministre el alimento.

Incluso en su natal Mutiscua tiene otros diez gatos que patrocina con alimentos y medicamentos desde la distancia. Su regla número uno es ayudar a cualquier manifestación de vida, como lo hizo recogiendo a Toby, un perro que rescató de la calle y hoy es su más fiel compañía.

Aunque todos sus gatos están muy bien alimentados y tiene una buena apariencia, Flores no soporta la idea de que tengan que vivir en medio de un basural por lo que se dio a la tarea de buscar un lugar en arriendo para llevarlos.

“Un señor me va a arrendar una casalote allá pienso llevar a mis gaticos. Estamos haciendo algunas adecuaciones para que ellos estén cómodos y de pasó dejar de incomodar a algunos vecinos”, explica emocionada la mujer. “Aún me falta conseguir arena para ponerle a cada uno su arenal y buscar más comida para no desampararlos”, explica emocionada la mujer.

Desde ya planea sacar una rifa para costear los costos del trasteo, las tazas y las arenas, pues sus bolsillos no aguantan tantos gastos. Al día debe comprar tres días de concentrado.

A esto se le suma los gastos en comida para pájaros. A diario madruga a llenar los comederos de aves que ella misma adecuó en el parque Playa.

Flores asegura que su labor no se debe únicamente al amor que tiene por estos animales sino al ejercicio de ponerse en el lugar del otro.

“Cuando veo a un animal enfermo o con hambre no puedo dejar de preguntarme cómo se sentirá estar en esas condiciones y corro en su ayuda”, finalizó.

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