Hace casi 30 años, siendo gerente del otrora Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inderena), el nortesantandereano Germán García Durán, Cúcuta fue galardonada con la distinción ‘Roble de Oro’ por su arborización urbana y, a la vez, catalogada como ‘Ciudad Verde’, ejemplo nacional.
Pero en tres décadas ha pasado mucha agua bajo los puentes y no podemos decir que el cambio climático haya cambiado la mentalidad de los cucuteños. Los árboles en esta ciudad son víctimas de cuanta persona le da por clavar puntillas, amarrar alambre a su alrededor sin dejar espacio al crecimiento, rellenar sus bases con cemento, barnizar al gusto, podar exageradamente y lo que es peor, la tala severa.
Así porque sí, y no parece haber otra explicación, hay personas que no alcanzan a imaginar el daño que se produce en la ciudad cuando le dan rienda suelta al machete o la motosierra, y ya casi no hay sector ni estrato social, donde se pueda decir que está libre de arboricidas.
He aquí algunos malos ejemplos de lo que queda después del comportamiento irracional que practican ciertos habitantes, y que sufren muchas de estas especies.
*Obando | cesar.obando@laopinion.com.co
