A menos de 100 metros de la desvalijada sede Cristo Obrero está la escuela Cerro Norte, que hasta 2015 albergaba a casi 150 alumnos.
La sede educativa quedó casi vacía luego de que la estructura empezara a deteriorarse y tres de sus cuatro salones se agrietaran.
“Algunas profesoras alegaron haber recibido amenazas y no volvieron, los otros padres de familia retiraron a sus hijos por miedo a que las paredes les cayeran encima”, dijo Nora Hernández, presidenta de junta.
La profesora Lidy Juliet Gelvez es quién está a cargo. Tiene a 17 estudiantes de transición a quinto grado en el único salón que permanece intacto.
Sus alumnos se negaron a abandonar la deteriorada sede y siguen recibiendo clases con pupitres y mesas prestadas, sin desayuno escolar y hasta sin uniformes, ante la falta de un apoyo económico.
Gelvez asegura que pese a que esta situación ha sido puesta en conocimiento de la Secretaría de Educación Municipal y el Alcalde César Rojas se comprometió en llevarles ayudas a los niños la situación es la misma.
“Hemos tocado las puertas de la empresa privada en busca de apoyo, pero nadie nos escucha”, reiteró la docente.
Esta es una de las cuatro sedes del Colegio San Bartolomé.
La Opinión