Suscríbete
Elecciones 2023 Elecciones 2023 mobile
Cúcuta
Héctor Anaya le declaró la guerra a los zancudos
Es epidemólogo  y construye trampas para cazar los insectos.
Authored by
Martes, 12 de Abril de 2016

Si hay una persona que conozca a fondo y muy de cerca a los zancudos que nacen y revoletean en las casas de los cucuteños, ese es Héctor Anaya, de 64 años, casado y con tres hijos.

Nacido en Piedecuesta (Santander), pero criado en su bella Cúcuta, Anaya dice que todos los días está en guerra con los zancudos.

Su experiencia la alcanzó no solo en las aulas de clase de las universidades en las que acudió a estudiar y a especializarse en licenciatura en salud pública, entomología y epidemiología, sino en los años de estudio y desvelo, espiando cada embestida que produce en la ciudad el ejército del temible patas blancas o Ædes ægypti, transmisor de los virus del dengue, el chikungunya y el zika.

Se considera un hombre feliz en su oficio, pues admite que los 42 años que lleva combatiendo zancudos en la capital nortesantandereana han servido de algo para tener controladas no solo las plagas sino la enfermedades que transmiten.

En este trajinar, Anaya ha aprendido con exactitud cómo se mueve el zancudo desde que nace hasta que muere, cuánto tiempo dura con vida y a cuántas personas alcanza a picar antes de morir.

“Puedo decir que después de seguir sus pasos por muchos años hemos aprendido que no todos los mosquitos chupan sangre, solo lo hacen las hembras, porque el macho se dedica es a chupar azucares de las plantas y las flores”.

Anaya advierte que un zancudo puede llegar a vivir entre 12 y 14 días, y en ese lapso alcanza a picar a unas 10 personas. La distancia más larga que vuela son doscientos metros.

En sus ratos libres, Anaya no pierde  la pista de los zancudos. Él dice que no solo ha estudiado al temible patas blancas, sino también a otros insectos de origen tropical, como el pito, transmisor del mal de chagas.

Dice que en los 42 años que lleva en la brega de tener controlados a los zancudos, el problema que descubrió en los cucuteños es que les falta mucha cultura para erradicar criaderos. Por ello, aún se mantiene la media de que por cada 100 casas, en 50 hay ejércitos de Ædes ægypti

Es un convencido de que si hay control de parte de todos, las enfermedades estarán también controladas.

Este reto lo mantiene inquieto y no lo deja dormir tranquilo. En esta lucha estuvo primero 40 años en el Instituto Departamental de Salud, de donde se retiró siendo jefe de epidemiología.

Precisa que quería seguir trabajando con la comunidad, y por eso ahora lidera el programa de erradicación de vectores en Cúcuta.

En cumplimiento de esta meta ya puso en marcha estrategias en las casas como la de las cortinas impregnadas de insecticida y la eliminación de criaderos, así como la de los colegios libres de zika, que está basada en la instalación de trampas de biogé para cazar zancudas.

De la fumigación, dice que no es la solución, dado que el zancudo se hizo resistente a los larvicidas.

Al zancudo –aclara- le podemos ganar la batalla, pero en la misma se tiene éxito si todos ponen de su parte.

*La Opinión

Temas del Día